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29 de enero de 2010

Palabra ajenas

El día de ayer, en la sesión del Grupo de lectura y escritura sin nombre, Lucía escribió sobre el choque de dos palabras... tarde y lluvia... he aquí el resultado:

"Podría escribir algo como esta tarde vi llover, vi gente correr y no estabas tú... lluvia y tarde podrían remitir a espera y tristeza pero... y si lluvia es la risa y la tarde calor...y si lluvia es frescura y la tarde ternura y si lluvia es abrigo y la tarde compañía.. una tarde de lluvia pareciera no estar tan mal..."

16 de diciembre de 2009

Diario de un grupo de escritura: Día 3

La tercera sesión fue poco concurrida. Solo Lucía y El eremita se encontraron en torno a las letras. Ella leyó un fragmento de La loca de la casa que hacía referencia a las muchas formas que tenemos de narrarnos (Pág 10-11 de la edición de Punto de lectura). Después leyeron "Un universo en una sílaba - Vagabundeo en torno a una novela" de Antonio Tabucci, acerca de la relación del lenguaje, su padre y la escritura. Un ejercicio interesante realizado por el escritor para intentar comprender el origen de una de sus novelas.
En su texto hace referencia constante a la voz y las voces, de los de ahora y los de antes, de los que ya no están pero siguen presentes en nosotros. Los otros entendidos como los ajenos, los que conocemos por fuera, e incluso los otros, los otros que hemos sido y han tenido sus propias voces.
Lucía escribió algo hermoso que a continuación transcribo:
"Encontrar la propia voz…. Visto así pareciera una tarea sencilla y hasta absurda. Si la voz la tienes contigo, si tu voz es tuya como lo son tus manos. ¿Cómo puedes perderla? ¿Cómo puedes no reconocerla? Y sin embargo, aunque absurdo a primera vista, necesario en lo fundamental.
Encontrar tu propia voz como quien reconoce su imagen en el espejo, vista desde afuera… como quien se distancia de su mirada y reconoce en el paisaje “su” mirada y no el paisaje. Como alguien que ha tenido que aprender a caminar de nuevo y, extraño a sí mismo, reconstruye su andar que de tanto suyo resulta impensable que fuera distinto.
Encontrar tu propia voz y necesariamente reconocer las voces de otros en sí mismo, que de tan amadas se han hecho propias.
¿Encontrar tu propia voz porque se ha perdido? Entonces…¿quién habla si no soy yo? ¿De qué habla? ¿Por qué se ha diluido en otras voces, se ha entregado al deseo de otro para decir lo que quieren oír?
Multitud de recuerdos, multitud de voces…la voz, la voz, la voz…"

¿Cuál es mi voz? ¿De quién es la que narra, la que escribe? ¿Es mía, es un habitante mío o es una creación con su propia voz?

15 de diciembre de 2009

Diario de un grupo de escritura: Día 2

Era el segundo encuentro y resultó una reunión con caracter femenino. Cada uno de los chicos, por diversas razones que fueron exponiendo al Eremita en el transcurso de los días previos a ese jueves, no pudo asistir. El emperador de Fianot se encontraba en tierras natales, visitando su familia, entre ellos su padre, con quien tenía una conversación pendiente. Su comunicación fue escrita, una hermosa misiva que aún hoy, El eremita lee con una sonrisa en los labios ("Me da un profundo pesar no poder estar allá con ustedes y compartir de la escritura"). Hasta pronto, emperador, desde la distancia estarás enterado de lo que acá sucede.
El segundo en avisar fue Frank. Inicialmente solicitó que el encuentro se realizará un día después de lo pactado y el día antes del taller se comunicó, también por vía escrita, con un correo electrónico en el que se excusaba y se autflagelaba: no podía asistir. "Creo que merezco un castigo por lo que haré, pero no tengo opcion. Debo viajar mañana... no podre ir al encuentro...Disculpame con todos...". Sin castigos, sin castigos, el grupo no se trata de sufrimiento.
Alberto, por su parte, habló con El eremita un día antes. Había aceptado un ofrecimiento laboral para hacer unos turnos en una feria del mueble con el fin de garantizar ingresos para los días navideños.¡Cocacola mata tinto!
(Peter pan mantiene una ausencia prolongada. No se reportó al respecto)

Fue así, como Lucía, DVD y Luisa, llegaron al apartamento a encontrarse con El eremita en la segunda sesión del taller. Esta vez una botella de vino tinto y algunos pasabocas acompañaron a los asistentes. Lucía y El eremita salieron a comprarlos, en eso se encontraron con DVD, que venía cansada de su día laboral pero dispuesta a escuchar acerca del espacio. Los tres fueron al supermercado cercano (no pienso hacerle la más mínima propaganda a ese sitio) y compraron lo deseado. Mientras eso sucedía se iban actualizando: las mo-vidas amorosas, las cargas laborales, los chismesitos familiares, en fin, un barrido informativo sobre sus cotidianidades.
Al regresar al apartamento se comunicó Luisa, quien es vecina de El eremita, vive en el mismo piso del edificio. Se encontraba aún por fuera de su vivienda pero le tomaría tan solo unos minutos llegar a la reunión. Mientras ella aparecía, Lucía se acostó a descansar y DVD siguió poniendo al día a El eremita.
Finalmente, llegó Luisa. Con su llegada se encendió la vela y se abrió la sesión del grupo. El vino daba al ambiente un aire de complicidad y los pasabocas acompañaban la conversación. El eremita narró de nuevo su iniciación en las letras y la literatura. Esta vez se fue más atrás, recordó un momento de su vida en el que tuvo relación directa con la lectura. Cuando tenía alrededor de 2 años su madre se sentaba a leerle cuentos de principio a fin, él, inquieto y curioso, pedía que se los leyeran una y otra vez. Eran cuentos infantiles con dibujos grandes y letras grandes. Su preferido era El lobo y los siete cabritos (Dejaré para otro momento la interpretación). Cuando llegaban las visitas, Andresito corría a su habitación, sacaba el cuento y les decía a los que llegaban que iba a leerles. Lo abría y con el dedo índice muy pequeño iba señalando las letras mientras recitaba de memoria el cuento que su mamá le leía todos los días. La gente quedaba sorprendida, según cuenta la madre, porque creían que de verdad lo estaba leyendo. Andresito, quizá se sentía halagado, era su primer público.
Las chicas tuvieron su turno. DVD narró como ha escrito a partir de su adolescencia en momentos determinados de mucho dolor y sufrimiento. Una forma de exorcismo encuentra en la escritura. Sin embargo ninguno de sus escritos ha sobrevivido al tiempo, terminan en manos de las llamas de alguna hoguera encendida en el avivamiento del cierre de los ciclos: "los quemo y es una forma de cerrar". Un momento, no es tan cierto esto, hay unos textos que han sobrevivido al exterminio. Los textos que escribió durante la relación que tuvo con su ex, el rompecristales. Éstos fueron introducidos en una caja y entregados a una de sus mejores amigas hasta que decidiera qué hacer con ellos. Aún estan bajo custodia.
Lucía ha escrito principalmente epístolas. Durante su vida ha escrito a destinatarios que no reciben las cartas. Principalmente han sido cartas de amor, o de desamor como prefiera pensarse. Plantea que no comprende muy bien porque fue invitada por El eremita, que siente que no tiene mucho por escribir y que en este instante siente que hacerlo sería exponerse. Sin embargo, la sesión avanza y con ella va descubriendo que la escritura la invitó y la lleva a derramarse sobre la hoja en grafos.
Luisa inicia diciendo que por su parte ha escrito mucho y siente que quiere volver a hacerlo. Suele dedicarse a la escritura cuando se encuentra triste, melancólica, con un estado de ánimo oscuro. Quiere abrirse a otras posibilidades, quiere que cuando la luz ilumine su espíritu, pueda dejarlo por escrito. Incluso quiere, como consecuencia de lo que sucede en la sesión, intentar escribir sobre otros, crear personajes que no se parezcan a ella de manera directa, ficcionar de manera más libre.
Después que cada uno dio apertura a su presencia en el grupo, se pasó a realizar la lectura que en el anterior encuentro El eremita había hecho con los chicos, el trozo de La loca de la casa. Una vez finalizado, se pasó a leer algunos poemas de Mario Benedetti de su grupo "Epílogos míos", tres para ser exacto: "Como árboles", "Respuesta con segunda", "Por suerte somos otros". Fue inevitable abordar el tema de las ficciones, de cómo las personas se ficcionan en cada una de sus narraciones, cómo en cada conteo de recuerdos se escogen los que se desea y además de ellos se selecciona instantes. Andrés propuso los poemas a propósito de aquellos que lo habitan.
La sesión finalizó en una mezcla afortunada de las preguntas ¿Para qué escribir? y ¿Quiénes son los otros? ¿Los que nos leen? ¿Los que inventamos? ¿Los que nos habitan?
P.d: Es importante señalar que estas bitácoras de las sesiones son un ejercicio de escritura. No suelen resultar poéticas o literarias, sino más de caracter descriptivo. Pido excusas si no tienen una manofactura impecable, su propósito es la práctica del oficio.

1 de diciembre de 2009

Diario de un grupo de escritura: Día 1

Era un viernes de noviembre. El último a decir verdad. Fueron citados seis participantes para el primer encuentro. Las seis con cuarenta de la noche se instalaron en el reloj del celular que El eremita miraba constantemente, estaba ansioso. La primera vez sería en su apartamento, él era quien los había convocado y no sabía como se relacionarían entre sí, si habría empatía entre ellos y ellas o si por el contrario, al verse una reacción química lanzaría cada uno a una esquina diferente de la habitación. En la mañana había arreglado la sala y el comedor, limpieza profunda para exorcisar anteriores energías y dejar todo listo para el espíritu creativo que se colaría entre las manos y piernas de los invitados. Compró unas astromelias moradas, que ahora, en mitad de la mesa del comedor, cerradas, sugerían lo que la noche traería: Iniciación.

El primero en llegar fue El emperador de Fianot, diez minutos antes de la cita. un joven oriundo de las tierras nariñenses, estudiante de microbiología en la universidad javeriana y con proyectos de escritura activos que El eremita esperaba que vinculara al espacio que le ofrecía.Traía su acostumbrada barba, el pelo corto, frenos para corregir mordida y su maletín cruzado. Es el menor de los invitados, acaba de cumplir 25 años y su juventud se expresa a través de sus ideas de rebeldía y autonomía, de sus manifestaciones emocionales de ira ante el autoritarismo y la crítica.

Dos minutos después arrivó Frank. Venía impecable, como suele vestir (había un agravante tenía una cita para ir al cine después del encuentro). Es un hombre trigueño, de estatura media en Colombia, actualmente en búsqueda de sus verdades, de las más íntimas y de las más públicas, de las que cobijan a los humanos como especie con lenguaje. El deseo se ha venido cruzando en el camino y él, entre juguetón y travieso, se ha dedicado a diseccionarlo para encontrar su mecanismo, para develar su enigma.

Dimos inicio al espacio. Encendí una vela amarilla a modo de apertura, no sin antes ofrecer elixir de cafeína y agua a los convocados. Veinte minutos después, corriendo como suele sucederle, llegó uno de los invitados a quien por ahora llamaré Alberto (ya podremos descubrir su nombre literario). Venía acalorado, con el saco en la mano y agitado. El transmilenio lo había atrapado más de lo esperado y hasta ahora le daba la libertad. Fue presentado formalmente ante los otros dos y una vez aceptó una taza de café solicitó un lapicero o lápiz o "algo con lo cual escribir". En sus manos Memorias de Adriano, de Yourcernar, sin embargo no traía algo con lo cual dejar testimonio en las hojas de su cuaderno.

Presenté el propósito de convocarlos, anuncié que faltaban tres personas por asistir. El club de lectura y escritura es una proyección del anterior espacio que viví en el taller Entre la piel y el papel, del que hay noticia en el presente blog. Iniciamos presentando la relación que hemos tenido cada uno con la escritura, empezando conmigo que me devolví hasta las primeras revistas que me atraparon entre sus letras: LO desconocido, se llamaba la serie. Creo que aún sigo intentado asir eso, lo desconocido, a través de la lectura y otro tanto a través de la escritura.
Escribí durante mi adolescencia, envié mis cuentos a concursos que no gané, pertenecí a una revista adolescente, en la universidad se desataron mis dedos a través del chat, de los emails, del word y de las crayolas con lapicero. Escribí hasta el hartazgo, re-organizándome, dándole nuevo sentido a mi vida y cuando sentí que algo había conseguido de bienestar, se fueron disminuyendo las letras hasta quedar reducido a algo esporádico que se reactivó con el taller que acabé de tomar. Por ello, mi interés es dar continuidad a la ruptura del dique, sin que nuevamente muros se interpongan entre el lapiz y el papel, entre las teclas y la pantalla.

El emperador de Fianot nos contó sobre sus avances de escritura, sobre el descubrimiento de los blogs como espacio de expresión, sobre la actual orientación hacia la comunicación social como profesion... quiere terminar microbiología porque "no soporto dejar las cosas sin terminar". Actualmente tiene tres blogs: uno de expresión de emociones, otro donde espera contar la historia de Fianot y uno que se ha constituido en un cuaderno de sus clases. El emperador de Fianot multimedial!

Frank ha escrito para sí mismo, más que para los otros, pero en el encuentro con los otros, cuando les presenta o lee lo escrito se re-encuentra consigo mismo, con los sentidos que a través de las letras propone. Escribió libros técnicos que fueron publicados (es administrador con especialización en finanzas) y ahora quiere darle continuidad a un proceso de autodescubrimiento a través de la escritura de reflexiones, ideas, frases... además que ha venido realizando una exploración de la muerte, no necesariamente con propósitos suicidas, sino con el ánimo de comprensión...

Llamó DVD, no llegó. A mitad de la presentación se comunicó esta mujer con la que el eremita se encontró hace tantos años. DVD le ofreció disculpas, pero los compromisos laborales con la secretaría de algo en el distrito, no le permitieron llegar. Trabaja en relación con los menores de edad y el sistema de protección, en una de las fundaciones hubo alaracas y no pudo salir antes, le tocó intervenir. Es una mujer de estatura pequeña, muy directa, clara e inteligente. Para ella es algo atrevido asistir al encuentro de escritura y lectura, es una genuina iniciación.

Se presentó Alberto. Es un lector empedernido por influencia de un padre comunista y amante de las letras. La escritura ha llegado como consecuencia de tanto devorar textos ajenos, es como si hubiera sido necesario que de tanto alimentarse tuviera que expulsar algo propio y de ahi vinieron las propias letras, pequeños textos, poemas, ensayos, que incluso han sido publicados. Lleva año y medio en bogotá y precisamente vino tras "el sueño capitalino", encontrar en estas tierras frías lo que su bucaramanga no le ofreció: posibilidades de acercarse a lo literario, oportunidades de (re)descubrir el amor y opciones laborales para hacerse a un nuevo camino.

Quien tampoco asistió fue Lucía. Mujer treinteañera con quien comparte apartamento el eremita. Ese día se encontraba cansada e indecisa respecto a su participación en el grupo. Se encerró la habitación y durmió largamente mientras en la sala de su casa acontecían todos estos sucesos narrados.

Por último, el sexto, el presente ausente, Peter Pan, el Gnomo, Arturito, Alex, el veterinario, no le era posible manifestarse físicamente. Lo hizo a través de las palabras de El eremita, quien lo invocó en su intención de participar del grupo, en su deseo de realizar un libro sobre el amor entre los hombres, en su necesidad de escribir acerca de la forma como él concibe el afecto y otros, esos otros con los que se relaciona, dan cabida al amor.

Frank debió partir, su compromiso cinematográfico lo halaba. Se concertó la siguiente cita y se establecieron las tareas: escribir sobre el proyecto que será hilo conductor de la intervención de cada uno en el grupo y pensar y proponer nombres para el grupo.

Entre los tres que quedaron leyeron un fragmento del libro La loca de la casa, de Rosa Montero, texto que El eremita había leído con anteriorida y fragmento que había trabajado en el taller que recibió. Posterior a la lectura cada uno de los participantes escribió en 20 minutos acerca de lo que quisiera. Se leyeron los textos y las sonrisas se trazaron en los rostros de los hombres (para el escrito de El emperador ir a: http://fbtonouka.blogspot.com/2009/11/taller-literario-i.html ; para el de El eremita, revisar este mismo blog). Se recapituló lo ocurrido y se apagó la vela dándole punto final al encuentro.

La despedida fue en la calle, ante una tienda en la que El eremita compraría algo de comer, mientras Alberto y El emperador de Fianot, encendían sendos cigarrillos con los cuales acompañar sus pasos hasta el transporte que los condujo a cada uno a casa.