29 de diciembre de 2009

Palabras prestadas


Leyendo el libro de Italo Calvino, Mundo escrito y mundo no escrito de la Biblioteca Calvino de Editorial Siruela (2006), (Es un duro este hijuemadre, no sé Danae porque no lo hemos estudiado más juntos, creo que tu sola si, pero no conmigo) encontré pasajes que merecen la pena ser retomados. Este libro es una compilación de textos de él, por ello cada párrafo tiene su referencia específica.

"No depende de los escritores sino del paso del tiempo. Cuando yo empecé a escribir, hace quince años, parecía que lo natural era escribir con objetividad: daban ganas de escribir la historia de todos los que iban por la calle. Hay momentos en los que las historias están en las cosas, es el propio mundo el que tiende a contarse a sí mismo, y el escritor se convierte en un instrumento. Y hay momentos -como hoy en día- en los que le mundo por sí solo no parece tener ganas, en los que en las historias del prójimo ya no se lee una historia general, y entonces el escritor sólo puede contar el mundo en relación con él" (Respuestas a 9 preguntas sobre las novelas, Pág 36, 1959)

"Quizá la lectura sea ya un robo. Hay algo que está ahí, encerrado, dentro de ese objeto del que se presupone que tiene algo encerrado dentro. En cada lectura hay un forzamiento, hay un robo con violencia. Naturalmente, los cuadros y las obras literarias se construyen con esa intención, para ser robados de esa manera. Igual que el laberinto está construido con la intención de que nos perdamos, pero también para nos encontremos en él" (Robos con arte - Conversaciones con Tullio Pericoli, Pág 73, 1980)

"Y el lenguaje es de la máxima importancia porque para mantener despierta la atención del lector es preciso que la voz que le habla posea cierto tono, cierto timbre, cierta viveza. La opinión más corriente es que se exporta mejor un escritor que escribe en tono neutro, pues plantea menos problemas de traducción. Pero también creo que ésta es una opinión superficial, porque una escritura gris sólo puede tener valor si el sentido de la grisura que transmite tiene un valor poético, es decir, si ese gris es una creación muy personal; de otro modo, nadie sentirá deseos de leerlo. La comunicación debe establecerse a través del acento personal del escritor, y esto también puede darse en un nivel corriente, coloquial, no muy distinto del lenguaje del periodismo, más vivaz y brillante; y se puede establecer una comunicación más intensa, más íntima y más compleja, como la de la expresión literaria" (La mejor manera de leer un texto es traducirlo, Pág 81, 1982)

"El traductor literario es el que se pone en peligro a sí mismo para traducir lo intraducible" (La mejor manera de leer un texto es traducirlo, Pág 81, 1982)

27 de diciembre de 2009

Palabras ajenas

Según sus palabras puede ser leído en cualquier orden, añado yo que un poco jugando, como en la Rayuela de Cortázar (Guardando las proporciones, no?). ¡Así que a brincar muchachos y muchachas!

"Veo notas y recuerdos, a veces son rutinas ... de camino a casa veo nubes pasar... ausencias tardías y sueños lejanos, pero hoy tomaré mi boina y saldré... no viviré del pasado, mi presente toma mi mano y mis pies se adelantan, les digo: esperen q yo iré también... son solo impulsos, un segundo y cuatro meses bastaron para decidir... volveré a ser mortal!!!

Ahí esta él, pequeñito, frágil , me pregunta si volverá; Ayy corazón, no querer decir la verdad seria mas fácil pero mas cruel a la vez. Enciende la tele como distracción pero sus ojitos se llenan de lágrimas, ha llegado el momento de decirle q debemos continuar y no esperar...

Será q mi vida es solo un poema donde a la melancolía le han dado el protagónico y su banda sonora no podría ser mas dramática que media docena de violines que rechinan hasta crujir el alma del que los escuche.

Jajaja yo ya lo he decido, ya te dije, que solo me bastó un segundo y cuatro meses para despertar el que no despierta, es el pequeñito que se niega a enfrentar la realidad y prefiere no latir, casi de palo pretende parecer y mira el teléfono sintiendo el tiempo muy lento y me acostumbro a su silencio pero no lo acepto, y no pretendo mentirle. ¡Ya muerto no quiero seguir!"

Peter Pan

Diario de un viajero - Miami/09 - Día 3,4,5,6 y 7

De cómo se pueden sintetizar los días en expresiones...

Han pasado las jornadas desde las últimas letras que me atreví a dibujar sobre estas parcelas del internet donde el arado de mis dedos dibujan imágenes con palabras. He estado compartiendo los días con mi madre y mi hermana. Suaves y sosegados días acordes con sus vacaciones, los estados de ánimo y la ausencia del afán del típico turista.

Día 3: Salir de paseo con la dibujante resulta toda una experiencia. Su deseo, asistir a la proyección de una película realmente mágica: Avatar. Disfrute, con un poco de falta de comprensión por el idioma extranjero. Alimentación compartida con la madre y posterior visita a la biblioteca. Los objetos capturados: Dos películas (SmartPeople y Gosford Park), un libro de ensayos y escritos de Italo Calvino (mundo escrito y mundo no escrito), un libro titulado Mujeres que corren con los lobos para que la madre lo lea y un gustito de Rushdie que no creo que pueda leer. Calvino es sabio realmente.

Día 4: La navidad llegó con su aluvión de emociones, compartimos viandas deliciosas, se cantaron las plegarias al niño Dios que arrivó y los regalos bajo el árbol se repartieron al viento de la noche que derramó sus luces en los rostros de tres íntimos habitantes.

Día 5: El comercio rondando las miradas de transeúntes que no se apresuran a andar sus pasos. Las sonrisas se dibujan en rostros satisfechos. Los regalos aún mantienen el ánimo arriba. Se ven caras de la televisión conocidas, hasta el impulso de felicitar su trabajo se presenta. Caminar lento, obtener un helado con chocolate, conquistar un tinto humeante, reirse con ellas. Las fotos son testimonio hermoso.

Día 6: Salir a caminar por las calles de una ciudad soleada y fresca. Visitar establecimientos comerciales. Encontrarlos los últimos ítems navideños y un termo para el café (Lucía, contamos con un pequeño termito donde mantener el tinto caliente). Llegar a casa y dedicarse a ver tv... no hacer mucho y leer. Coomunicarse con el hombre imprudente, establecer una cita. Presentarle a la madre el secreto... verla interesada.

Día 7: Levantarse y ver en los ojos de la dibujante la alegría de descubrir su lienzo (espacio de creación), una memoria para su DSi y el famoso Mario Bros para Wii. Jugarlo de manera compartida y recordar viejos tiempos con la música reconocida y las largas noches pasando los mundos. Después salir de almuerzo tarde, tipo 4 pm. Comprar pan, taza de starbucks y arrimar a Marshalls (Dizque el país del consumo... Ja). Observar unos dibujos animados que disfruta la dibujante; son realmente divertidos (Xiaolin Showdown). Escribir. No apareció el hombre imprudente después de prometer que estaría al medío día listo al encuentro.

Formas diferentes de transmitir las jornadas. Pequeños resúmenes. Puesto(s) al día.

26 de diciembre de 2009

Tributo a Hellraiser


Es insoportable ¿verdad?
El sufrimiento de extraños.
La agonía de los amigos.
Hay una canción secreta en el centro del mundo, Joey,
Y suena como navajas sobre la carne.
Puedes escuchar su eco ahora mismo.
Yo estoy aquí para subir el volumen
Para aplastar la apestosa cara de la humanidad
Contra la oscura sangre de su propio corazón secreto.

PinHead, Hellraiser 3

24 de diciembre de 2009

Diario de un viajero - Miami/09 - Día 2

De cómo el sistema puede satisfacer diversas necesidades...

Después de dormir las 15 horas desde el lunes hasta el martes me levanté un poco "atembao". El primer tinto fue una manera deliciosa de recibir mi segundo día en la ciudad del sol. El clima había mejorado un poco, el frío se había reducido, sin embargo las nubes cubrían por instantes la luminosidad de los rayos solares. Mi hermana seguía muy emocionada con mi llegada y yo con compartir con ellas mi visita. El hombre imprudente llegó a la casa con mamá mientras tomábamos el café en la sala y entonces de manera un poco torpe, nos abrazó, diciendo palabras zalameras acerca del dolor que le producía tenernos lejos. Es poco creíble o al menos suena un poco cínico. Mi silencio se pronunció, los labios se eclipsaron uno encima del otro y una sonrisa estúpida me cobijo alrededor de los 20 minutos que permaneció en el lugar. ¿Qué podía decir? (entre otras cosas porque no entendía que hacía en el sitio, lógico es o era su casa, pero ahi, presente y llamando a mamá como "mi amor"... no comprendía).



Después del pequeño huracán humano que fue nuestro encuentro. Me dediqué a organizar mi maleta, a desempacarme un poco y con mi madre y mi hermana salimos en dirección a un sitio sencillo y sorprendente. Sabía que se iban a hacer pedicure y manicure, pero nunca sospeché un sitio dedicado a eso de manera tan exclusiva. Este país que garantiza el producto masivo en lo que usted desee, le ofrece la posibilidad de hacerse manicure, pedicure y cera en un mismo sitio, pero no es una peluquería, ni un spa.

Llegamos al lugar. Al ingresar quedé boquiabierto. 16 mesas dispuestas como salón de clase atendiendo personal fémino en sus "manicures" y nueve sillas gigantes con contenedores de agua en los pies y a una altura superior que los trabajadores para el pedicure, una especie de trono para el acicalamiento de los pies. Era increíble la hilera de personas atentiendo y siendo atendidas. Una mujer de origen oriental, sus rasgos la delataban, tenía entre sus manos unos pies femeninos que apretaba y manipulaba como haciendo un masaje. Me pareció inmediatamente un personaje para una historia de amor: una mujer oriental en tierras extranjeras con un trabajo agotador que se encuentra algún día con un hombre que va a hacerse un pedicure y que insiste en ir, sin que ella pudiera nunca reconocerle el rostro a él porque solo escucha su voz y no levanta la mirada de sus pies... en fin... es solo una idea.

Sencillamente impresionante. Las uñas le quedaron muy bien a mi hermana y a mi mamá. Es una máquina de hacer uñas bonitas.

22 de diciembre de 2009

Diario de un viajero - Miami/09 - Día 1

De cómo algunas cosas han cambiado...
Llegué el día de ayer de manera muy puntual, incluso antes de lo que la aerolínea había anunciado. Los procesos de inmigración y aduana fueron bastante sencillos, no pusieron ningún inconveniente a mi ingreso al país. Cuando salí, busqué rápidamente el rostro de mi madre y mi hermana, esperaba que estuvieran ahí, pero no, aún no llegaban, por primera vez en mis viajes a este país nadie me recibió al salir. Era un síntoma de lo que ha sido las nuevas configuraciones familiares, los nuevos movimientos. Esperé alrededor de cuarenta y cinco minutos para que ellas llegaran y pudiera darles el anhelado abrazo de consuelo.
Tomamos el bus para regresar a casa. La J primero que nos trajo hasta Miami Beach y luego la nueva T que nos llevó hasta Sunny Isles. Llegué totalmente hambriento y somnoliento, mi madre también partida del hambre, sin embargo nombró una frase reveladora para la situación: "Si, se puede, si, se puede". "¿A qué te refieres?", le pregunté. "Si se puede ir al aeropuerto en bus. Uno que tiene la idea que no, pero se puede". "Claro que si. Se pueden hacer muchas más cosas de las que uno cree, solo que no lo intenta." Entonces sonreímos.
Dejamos las maletas en casa, comimos algo en Pollo Tropical, que es como un kokoriko versión cubana en sabor y estilo, y regresamos a casa. Estaba que me caía del sueño, así que me dejé arrastrar por el cansancio hasta la cama. Antes me cambié y acompañé a mi madre a rezar la novena.
Me acosté alrededor de las 8 pm. Dormí tan sólo 15 horas hasta el día de hoy a las 11:30 am. Que grata manera de descansar.
P.d: Nuevamente señalo que algunos de estos textos tienen más la intención de ejercitar la escritura como oficio y disciplina. Sin embargo guardan su semilla de revelación, por lo menos para mi.

17 de diciembre de 2009

¡Haga lo que se le dé el Clown!


De la agrupación ¿Yo, Clown? llega esta puesta en escena, en la que los personajes viven situaciones cotidianas de manera divertida y paradójica.

16 de diciembre de 2009

Frases sueltas

"Crear una voz exige coherencia. Intentar un diálogo, un coro, obliga al virtuosismo." Yo

"Al generar un diálogo escrito, podemos estar planteando el monólogo de un buen imitador." Yo

Diario de un grupo de escritura: Día 3

La tercera sesión fue poco concurrida. Solo Lucía y El eremita se encontraron en torno a las letras. Ella leyó un fragmento de La loca de la casa que hacía referencia a las muchas formas que tenemos de narrarnos (Pág 10-11 de la edición de Punto de lectura). Después leyeron "Un universo en una sílaba - Vagabundeo en torno a una novela" de Antonio Tabucci, acerca de la relación del lenguaje, su padre y la escritura. Un ejercicio interesante realizado por el escritor para intentar comprender el origen de una de sus novelas.
En su texto hace referencia constante a la voz y las voces, de los de ahora y los de antes, de los que ya no están pero siguen presentes en nosotros. Los otros entendidos como los ajenos, los que conocemos por fuera, e incluso los otros, los otros que hemos sido y han tenido sus propias voces.
Lucía escribió algo hermoso que a continuación transcribo:
"Encontrar la propia voz…. Visto así pareciera una tarea sencilla y hasta absurda. Si la voz la tienes contigo, si tu voz es tuya como lo son tus manos. ¿Cómo puedes perderla? ¿Cómo puedes no reconocerla? Y sin embargo, aunque absurdo a primera vista, necesario en lo fundamental.
Encontrar tu propia voz como quien reconoce su imagen en el espejo, vista desde afuera… como quien se distancia de su mirada y reconoce en el paisaje “su” mirada y no el paisaje. Como alguien que ha tenido que aprender a caminar de nuevo y, extraño a sí mismo, reconstruye su andar que de tanto suyo resulta impensable que fuera distinto.
Encontrar tu propia voz y necesariamente reconocer las voces de otros en sí mismo, que de tan amadas se han hecho propias.
¿Encontrar tu propia voz porque se ha perdido? Entonces…¿quién habla si no soy yo? ¿De qué habla? ¿Por qué se ha diluido en otras voces, se ha entregado al deseo de otro para decir lo que quieren oír?
Multitud de recuerdos, multitud de voces…la voz, la voz, la voz…"

¿Cuál es mi voz? ¿De quién es la que narra, la que escribe? ¿Es mía, es un habitante mío o es una creación con su propia voz?

Otra voces...

Yo: ¿Y quién es cada uno de ustedes?
Eremita: A mi ya me conocés hace rato, asi que no me pongás en estas.
Esteban: Pero yo casi no te conozco, así que preferiría que me dijeras quién eres, de dónde vienes.
Sebastián: no tengo problema en ser el primero. Nací aquí, en Ciudad del Caos, hace poco. Conozco la ciudad desde sus calles y sus movidas. He querido hablar de los que nos acompañan pero temo sus reacciones.
Eremita: Yo no. Cada uno ha de entenderse con sus verdades de a puño, atenerse a sus consecuencias. Uno pregunta y ellos no responde, sin embargo intentan averiguar.
Balthazar: Cada uno su camino, eremita. Los senderos más oscuros pueden traer las revelaciones más hondas. En ello se nos puede ir esta vida.
Eremita: Y vos? Al que no le puedo ver muy bien la cara?
Yo: Pues soy Andrés Felipe, que a veces quedo velado por ustedes. Soy el que simplemente quiere vivir. Con ustedes o solo.
Eremita: Solo no querés estar. Que lo diga Esteban, que te lleva al cine, que te invita a salir con los otros a tertuliar, que...
Esteban: Pues si. A tu pesar Eremita. No lo encierro en sus recovecos.
Balthazar: No discutan. Lo único que intenta saber Andrés es quién de nosotros escribe, lo escribe.
Yo: Si, pero veo que no lo averiguaré en este instante. Solo me miran y se sonríen.


15 de diciembre de 2009

Diario de un grupo de escritura: Día 2

Era el segundo encuentro y resultó una reunión con caracter femenino. Cada uno de los chicos, por diversas razones que fueron exponiendo al Eremita en el transcurso de los días previos a ese jueves, no pudo asistir. El emperador de Fianot se encontraba en tierras natales, visitando su familia, entre ellos su padre, con quien tenía una conversación pendiente. Su comunicación fue escrita, una hermosa misiva que aún hoy, El eremita lee con una sonrisa en los labios ("Me da un profundo pesar no poder estar allá con ustedes y compartir de la escritura"). Hasta pronto, emperador, desde la distancia estarás enterado de lo que acá sucede.
El segundo en avisar fue Frank. Inicialmente solicitó que el encuentro se realizará un día después de lo pactado y el día antes del taller se comunicó, también por vía escrita, con un correo electrónico en el que se excusaba y se autflagelaba: no podía asistir. "Creo que merezco un castigo por lo que haré, pero no tengo opcion. Debo viajar mañana... no podre ir al encuentro...Disculpame con todos...". Sin castigos, sin castigos, el grupo no se trata de sufrimiento.
Alberto, por su parte, habló con El eremita un día antes. Había aceptado un ofrecimiento laboral para hacer unos turnos en una feria del mueble con el fin de garantizar ingresos para los días navideños.¡Cocacola mata tinto!
(Peter pan mantiene una ausencia prolongada. No se reportó al respecto)

Fue así, como Lucía, DVD y Luisa, llegaron al apartamento a encontrarse con El eremita en la segunda sesión del taller. Esta vez una botella de vino tinto y algunos pasabocas acompañaron a los asistentes. Lucía y El eremita salieron a comprarlos, en eso se encontraron con DVD, que venía cansada de su día laboral pero dispuesta a escuchar acerca del espacio. Los tres fueron al supermercado cercano (no pienso hacerle la más mínima propaganda a ese sitio) y compraron lo deseado. Mientras eso sucedía se iban actualizando: las mo-vidas amorosas, las cargas laborales, los chismesitos familiares, en fin, un barrido informativo sobre sus cotidianidades.
Al regresar al apartamento se comunicó Luisa, quien es vecina de El eremita, vive en el mismo piso del edificio. Se encontraba aún por fuera de su vivienda pero le tomaría tan solo unos minutos llegar a la reunión. Mientras ella aparecía, Lucía se acostó a descansar y DVD siguió poniendo al día a El eremita.
Finalmente, llegó Luisa. Con su llegada se encendió la vela y se abrió la sesión del grupo. El vino daba al ambiente un aire de complicidad y los pasabocas acompañaban la conversación. El eremita narró de nuevo su iniciación en las letras y la literatura. Esta vez se fue más atrás, recordó un momento de su vida en el que tuvo relación directa con la lectura. Cuando tenía alrededor de 2 años su madre se sentaba a leerle cuentos de principio a fin, él, inquieto y curioso, pedía que se los leyeran una y otra vez. Eran cuentos infantiles con dibujos grandes y letras grandes. Su preferido era El lobo y los siete cabritos (Dejaré para otro momento la interpretación). Cuando llegaban las visitas, Andresito corría a su habitación, sacaba el cuento y les decía a los que llegaban que iba a leerles. Lo abría y con el dedo índice muy pequeño iba señalando las letras mientras recitaba de memoria el cuento que su mamá le leía todos los días. La gente quedaba sorprendida, según cuenta la madre, porque creían que de verdad lo estaba leyendo. Andresito, quizá se sentía halagado, era su primer público.
Las chicas tuvieron su turno. DVD narró como ha escrito a partir de su adolescencia en momentos determinados de mucho dolor y sufrimiento. Una forma de exorcismo encuentra en la escritura. Sin embargo ninguno de sus escritos ha sobrevivido al tiempo, terminan en manos de las llamas de alguna hoguera encendida en el avivamiento del cierre de los ciclos: "los quemo y es una forma de cerrar". Un momento, no es tan cierto esto, hay unos textos que han sobrevivido al exterminio. Los textos que escribió durante la relación que tuvo con su ex, el rompecristales. Éstos fueron introducidos en una caja y entregados a una de sus mejores amigas hasta que decidiera qué hacer con ellos. Aún estan bajo custodia.
Lucía ha escrito principalmente epístolas. Durante su vida ha escrito a destinatarios que no reciben las cartas. Principalmente han sido cartas de amor, o de desamor como prefiera pensarse. Plantea que no comprende muy bien porque fue invitada por El eremita, que siente que no tiene mucho por escribir y que en este instante siente que hacerlo sería exponerse. Sin embargo, la sesión avanza y con ella va descubriendo que la escritura la invitó y la lleva a derramarse sobre la hoja en grafos.
Luisa inicia diciendo que por su parte ha escrito mucho y siente que quiere volver a hacerlo. Suele dedicarse a la escritura cuando se encuentra triste, melancólica, con un estado de ánimo oscuro. Quiere abrirse a otras posibilidades, quiere que cuando la luz ilumine su espíritu, pueda dejarlo por escrito. Incluso quiere, como consecuencia de lo que sucede en la sesión, intentar escribir sobre otros, crear personajes que no se parezcan a ella de manera directa, ficcionar de manera más libre.
Después que cada uno dio apertura a su presencia en el grupo, se pasó a realizar la lectura que en el anterior encuentro El eremita había hecho con los chicos, el trozo de La loca de la casa. Una vez finalizado, se pasó a leer algunos poemas de Mario Benedetti de su grupo "Epílogos míos", tres para ser exacto: "Como árboles", "Respuesta con segunda", "Por suerte somos otros". Fue inevitable abordar el tema de las ficciones, de cómo las personas se ficcionan en cada una de sus narraciones, cómo en cada conteo de recuerdos se escogen los que se desea y además de ellos se selecciona instantes. Andrés propuso los poemas a propósito de aquellos que lo habitan.
La sesión finalizó en una mezcla afortunada de las preguntas ¿Para qué escribir? y ¿Quiénes son los otros? ¿Los que nos leen? ¿Los que inventamos? ¿Los que nos habitan?
P.d: Es importante señalar que estas bitácoras de las sesiones son un ejercicio de escritura. No suelen resultar poéticas o literarias, sino más de caracter descriptivo. Pido excusas si no tienen una manofactura impecable, su propósito es la práctica del oficio.

A corazón abierto



Con el corazón en la mano miro a través de la ventana de mi habitación. Afuera el caos se manifiesta, nada raro en esta ciudad gris. La ternura de una joven de 13 años con las lágrimas atrancadas entre el pecho y la mirada, que no veo. El amor de una mujer de 53 años desgarrado por la torpeza de un hombre inmaduro que no ha sabido decir adiós. Mi corazón en una mano, expuesto, resonando entre los dedos, diciendo en silencio el dolor qur le produce esas tristezas vistas desde la distancia de un mar que mantiene su oleaje, sin importarse de los pequeños dramas humanos, accidentes de las vidas que no cambian el mundo, sin embargo alteran cada intimidad.
Como cambian los caminos de varias personas cuando una sola toma una (¿mala?) decisión. Ahora él, reposa en los brazos de una tercera, una desconocida que "ha robado su atención", su interés, su lucidez. Él ya era inmaduro antes de conocerla, eso no se lo podemos achacar a su presencia, pero su relación ha hecho que muestre lo peor de sus comportamientos pueriles. Causa heridas y desconozco su capacidad de enterarse. Parece introducir el puñal y olvidar el movimiento, o al menos creer que brinda una caricia. ¡Que obnubilado!
La impotencia reside en no poder evitar el dolor para ellas. En saberlas heridas de gravedad, no de muerte por fortuna, con una abertura que sangra a diario lágrimas de tristeza, un corte por donde se sale a borbotones el respeto que le han tenido a él, la confianza, la estima. Es claro, esto no dará fin a las relaciones, no por ahora al menos, pero las viene deteriorando de a pocos y no sé si él se advierte a este respecto.
Incluso por extensión yo mismo tengo mi hueco, ese por el que me saqué el corazón esta tarde y lo puse al sol, ese mismo hueco por el que ahora dejo que entre el viento frío de Ciudad del Caos para que airee, para que se lleve los enigmas del dolor y permita entrar las bonanzas de la tranquilidad. Un hueco, que como el de ellas, cerrará, sanará y solo dejará una cicatriz que recuerde en la historia este momento, una cicatriz nada incómoda, nada fea, solo una marquita...

Eso espero!

2 de diciembre de 2009

El miedo a escribir 2

Silencio
Miedo
Vacío
Soledad
Silencio

Silencio: Trato entre una orilla y otra para esconder lo oscuro.

Miedo congelado, donde reside lo que siente.

Vacío insondable.

Soledad estrecha.

Silencio oscuro.

El miedo a escribir 1

El miedo es un abismo que te invita a saltar pero te advierte sobre el riesgo. ¡Que malo soy! Eso ya fue escrito por otro, por Kundera, o bueno algo muy similar. He ahí una de las formas que puede tomar mi miedo, el miedo a no ser auténtico, a simplemente reescribir a otros con mis palabras, a intentar decir algo de mi, algo no dicho por mi y terminar invocando a terceros, a cuartos, a quintos.
El miedo... en el taller se habló de las múltiples voces, de los muchos que somos, de las ficciones que podemos construir desde nosotros, las muchas formas de contar-nos.
Sin embargo quien garantiza que esas voces sean variaciones de la mía y no de otros, mía y no ajena, mía y no de tantos que he leído... en este punto decido invalidar todo lo que hasta el momento he escrito.
En este punto mando al carajo el miedo en abstracto y lo autorizo a instalarse en mis dedos para afirmar: el miedo es a no decir nada por más que escriba, ccomo lo acabo de hacer, hasta el momento no he dicho nada de eso que se puede decir.
La verdad es que todo esto es falso, incluso esto que acabo de afirmar.

1 de diciembre de 2009

Diario de un grupo de escritura: Día 1

Era un viernes de noviembre. El último a decir verdad. Fueron citados seis participantes para el primer encuentro. Las seis con cuarenta de la noche se instalaron en el reloj del celular que El eremita miraba constantemente, estaba ansioso. La primera vez sería en su apartamento, él era quien los había convocado y no sabía como se relacionarían entre sí, si habría empatía entre ellos y ellas o si por el contrario, al verse una reacción química lanzaría cada uno a una esquina diferente de la habitación. En la mañana había arreglado la sala y el comedor, limpieza profunda para exorcisar anteriores energías y dejar todo listo para el espíritu creativo que se colaría entre las manos y piernas de los invitados. Compró unas astromelias moradas, que ahora, en mitad de la mesa del comedor, cerradas, sugerían lo que la noche traería: Iniciación.

El primero en llegar fue El emperador de Fianot, diez minutos antes de la cita. un joven oriundo de las tierras nariñenses, estudiante de microbiología en la universidad javeriana y con proyectos de escritura activos que El eremita esperaba que vinculara al espacio que le ofrecía.Traía su acostumbrada barba, el pelo corto, frenos para corregir mordida y su maletín cruzado. Es el menor de los invitados, acaba de cumplir 25 años y su juventud se expresa a través de sus ideas de rebeldía y autonomía, de sus manifestaciones emocionales de ira ante el autoritarismo y la crítica.

Dos minutos después arrivó Frank. Venía impecable, como suele vestir (había un agravante tenía una cita para ir al cine después del encuentro). Es un hombre trigueño, de estatura media en Colombia, actualmente en búsqueda de sus verdades, de las más íntimas y de las más públicas, de las que cobijan a los humanos como especie con lenguaje. El deseo se ha venido cruzando en el camino y él, entre juguetón y travieso, se ha dedicado a diseccionarlo para encontrar su mecanismo, para develar su enigma.

Dimos inicio al espacio. Encendí una vela amarilla a modo de apertura, no sin antes ofrecer elixir de cafeína y agua a los convocados. Veinte minutos después, corriendo como suele sucederle, llegó uno de los invitados a quien por ahora llamaré Alberto (ya podremos descubrir su nombre literario). Venía acalorado, con el saco en la mano y agitado. El transmilenio lo había atrapado más de lo esperado y hasta ahora le daba la libertad. Fue presentado formalmente ante los otros dos y una vez aceptó una taza de café solicitó un lapicero o lápiz o "algo con lo cual escribir". En sus manos Memorias de Adriano, de Yourcernar, sin embargo no traía algo con lo cual dejar testimonio en las hojas de su cuaderno.

Presenté el propósito de convocarlos, anuncié que faltaban tres personas por asistir. El club de lectura y escritura es una proyección del anterior espacio que viví en el taller Entre la piel y el papel, del que hay noticia en el presente blog. Iniciamos presentando la relación que hemos tenido cada uno con la escritura, empezando conmigo que me devolví hasta las primeras revistas que me atraparon entre sus letras: LO desconocido, se llamaba la serie. Creo que aún sigo intentado asir eso, lo desconocido, a través de la lectura y otro tanto a través de la escritura.
Escribí durante mi adolescencia, envié mis cuentos a concursos que no gané, pertenecí a una revista adolescente, en la universidad se desataron mis dedos a través del chat, de los emails, del word y de las crayolas con lapicero. Escribí hasta el hartazgo, re-organizándome, dándole nuevo sentido a mi vida y cuando sentí que algo había conseguido de bienestar, se fueron disminuyendo las letras hasta quedar reducido a algo esporádico que se reactivó con el taller que acabé de tomar. Por ello, mi interés es dar continuidad a la ruptura del dique, sin que nuevamente muros se interpongan entre el lapiz y el papel, entre las teclas y la pantalla.

El emperador de Fianot nos contó sobre sus avances de escritura, sobre el descubrimiento de los blogs como espacio de expresión, sobre la actual orientación hacia la comunicación social como profesion... quiere terminar microbiología porque "no soporto dejar las cosas sin terminar". Actualmente tiene tres blogs: uno de expresión de emociones, otro donde espera contar la historia de Fianot y uno que se ha constituido en un cuaderno de sus clases. El emperador de Fianot multimedial!

Frank ha escrito para sí mismo, más que para los otros, pero en el encuentro con los otros, cuando les presenta o lee lo escrito se re-encuentra consigo mismo, con los sentidos que a través de las letras propone. Escribió libros técnicos que fueron publicados (es administrador con especialización en finanzas) y ahora quiere darle continuidad a un proceso de autodescubrimiento a través de la escritura de reflexiones, ideas, frases... además que ha venido realizando una exploración de la muerte, no necesariamente con propósitos suicidas, sino con el ánimo de comprensión...

Llamó DVD, no llegó. A mitad de la presentación se comunicó esta mujer con la que el eremita se encontró hace tantos años. DVD le ofreció disculpas, pero los compromisos laborales con la secretaría de algo en el distrito, no le permitieron llegar. Trabaja en relación con los menores de edad y el sistema de protección, en una de las fundaciones hubo alaracas y no pudo salir antes, le tocó intervenir. Es una mujer de estatura pequeña, muy directa, clara e inteligente. Para ella es algo atrevido asistir al encuentro de escritura y lectura, es una genuina iniciación.

Se presentó Alberto. Es un lector empedernido por influencia de un padre comunista y amante de las letras. La escritura ha llegado como consecuencia de tanto devorar textos ajenos, es como si hubiera sido necesario que de tanto alimentarse tuviera que expulsar algo propio y de ahi vinieron las propias letras, pequeños textos, poemas, ensayos, que incluso han sido publicados. Lleva año y medio en bogotá y precisamente vino tras "el sueño capitalino", encontrar en estas tierras frías lo que su bucaramanga no le ofreció: posibilidades de acercarse a lo literario, oportunidades de (re)descubrir el amor y opciones laborales para hacerse a un nuevo camino.

Quien tampoco asistió fue Lucía. Mujer treinteañera con quien comparte apartamento el eremita. Ese día se encontraba cansada e indecisa respecto a su participación en el grupo. Se encerró la habitación y durmió largamente mientras en la sala de su casa acontecían todos estos sucesos narrados.

Por último, el sexto, el presente ausente, Peter Pan, el Gnomo, Arturito, Alex, el veterinario, no le era posible manifestarse físicamente. Lo hizo a través de las palabras de El eremita, quien lo invocó en su intención de participar del grupo, en su deseo de realizar un libro sobre el amor entre los hombres, en su necesidad de escribir acerca de la forma como él concibe el afecto y otros, esos otros con los que se relaciona, dan cabida al amor.

Frank debió partir, su compromiso cinematográfico lo halaba. Se concertó la siguiente cita y se establecieron las tareas: escribir sobre el proyecto que será hilo conductor de la intervención de cada uno en el grupo y pensar y proponer nombres para el grupo.

Entre los tres que quedaron leyeron un fragmento del libro La loca de la casa, de Rosa Montero, texto que El eremita había leído con anteriorida y fragmento que había trabajado en el taller que recibió. Posterior a la lectura cada uno de los participantes escribió en 20 minutos acerca de lo que quisiera. Se leyeron los textos y las sonrisas se trazaron en los rostros de los hombres (para el escrito de El emperador ir a: http://fbtonouka.blogspot.com/2009/11/taller-literario-i.html ; para el de El eremita, revisar este mismo blog). Se recapituló lo ocurrido y se apagó la vela dándole punto final al encuentro.

La despedida fue en la calle, ante una tienda en la que El eremita compraría algo de comer, mientras Alberto y El emperador de Fianot, encendían sendos cigarrillos con los cuales acompañar sus pasos hasta el transporte que los condujo a cada uno a casa.

25 de noviembre de 2009

No sé por qué no escribe...

Anoche conversaba con mi profesora de teatro acerca de Sergio y su incapacidad de escribir. Para los que no identifican de inmediato de quién estoy hablando, les recuerdo que se trata del escritor protagonista de mi cuento tres veces tres hasta tres veces. (Si leyeron pueden continuar, de lo contrario lo hacen bajo su propia responsabilidad, cumplo con avisar). Ante el amor, ante la enfermedad de Diego, el joven con el que vive, no encuentra la salida de su bloqueo escritor. Sé que tiene que ver su historia, sé que su padre tiene que ver, sé que el padre tiene que ver (no son el mismo), sé que el tres veces tres está intrincado, sé que de todo esto se desprende algo, o no se desprende, sino que se anuda, se enreda, se entrelaza. Pero no sé por qué no puede escribir.
¿Que por qué estaba hablando de eso con mi profesora? Porque en el grupo de lectura y escritura que quiero conformar, me voy a proponer el proyecto de transformar el cuento en un monólogo. La profe me puso una tarea: Has una genealogía, quién es quién en esa historia. Y de ahí he de partir: quien es la madre, quien el padre, quien la esposa de su padre, quien el padre ovidio, quien constanza, quien diego, quien el psiquiatra, quien el vendedor de la tienda, quien cualquier otro que se aparezca entre los pliegues de la historia.
Creo que esta historia va a crecer... me da algo de susto. Quiero darle su voz a cada uno de estos personajes, pero me da un tanto de susto lo que puedan decir. Hasta el momento solo tenia el juicio de Sergio pero ellos pueden verlo todo de una manera muy diferente... y en el camino, conociendo a cada uno, tendré que escoger si es Sergio el que se cuenta u otro de los que se encuentran en su constelación.
Es un trabajo arduo y emocionante el que me propongo... Sergio, donde estás, sal de ahi, toma mi mano y dejame entrar!!!

24 de noviembre de 2009

9 de noviembre de 2009

Choque de dos palabras

El eremita enredado en su piel, se mueve, convulsiona, se ahorca.
Al instante la tensión se libera. La piel palpita, espera los contactos.
Se sugestiona, se llena de sentidos ajenos, se trastoca, va y viene.
El eremita, piel sin freno, dulce consuelo cuando el mundo parece agotarse.
La ciudad se parte y los pasos de él, testigo nocturno de la acechanza de los entredichos de las palabras, resuenan en un eco místico que abre senderos por los andenes, el caos, las calles, las otras pieles.

La piel enredada en su eremita, se mueve, convulsiona, se ahorca.
Se duele, recuerda, llama a sus muertos, esos que ayer la tatuaron, esos que hoy están huecos.
La piel, eremita al descubierto, se mira al espejo, se sobresalta, se sacude,
se sorprende.

31 de octubre de 2009

Mudanza 27

6 de enero de 2009: Reencuentro

Fue un hermoso reencuentro. La espuma bañaba la arena. El sol enaltecido inundaba el aire, la luz de sus rayos se entrelazaba en mis piernas, entre mi pelo y los dedos se enredaban en haces que se dejaban atravesar con mi mirada. La luz de un sol de invierno, sin mucho frío. El mar abría sus olas a mis pies que inquietos intentaban enterrarse entre los granos de arena húmeda. Había olvidado lo hermoso que es el mar, su belleza, su calma, su sonido repetitivo, cuánta vida y sencillez guarda. Me fui internando, el agua fría me puso la piel de gallina, desde mis piernas hasta el cuello los poros se manifestaron, recibiendo de buena gana el agua salada. Al fin, después de 3 años de extrañarte sin saberlo, estaba de nuevo contigo, mar. Y me dijiste bienvenido, sin reservas, sin preocuparte si te había pensado o no, sin si quiera inmutarte en averiguar la razón de mi ausencia. Serías un buen amante – yo sería un buen amante si pudiera ser tan desprendido como tu -, tienes la tranquilidad del que sabe el regreso del que se zambulló en tus aguas, tienes la serenidad del que conoce su encanto con humildad, como algo inevitable, sabes que tu pequeño enigma es insondable y que por más que intentemos descubrirlo, nos esquiva. Como tus olas, es tu mito, va y viene sin poder detenerlo entre nuestros dedos, entre nuestra ciencia. Nos superas en tamaño, en simplicidad, en edad. Mar, agradezco que hayas recibido mis propias tormentas este día, que entre tus aguas hayan quedado mis oleajes de los últimos tiempos, te agradezco mar que hayas escuchado mis quejas no dichas, mis avatares más internos y me hayas dado un poco de tu tranquilidad, que hayas puesto en las playas de mi interior, del borde de mi cueva, esa serenidad tuya, ese misterio de la vida.

Mudanzas 26

8 de Noviembre de 2008: "Te cambio el café por un almuerzo..."

Ya fueron hace dos meses y un pedazo que mi vida fue tocada por el hombre de carne con hueso. Su primera muestra de verdadero interés fue cambiarme un café, que le quedé debiendo el viernes (29) que me visitó y nos conocimos, por un almuerzo el domingo. Desde entonces nos recorrimos muchas veces el cuerpo, nos descubrimos los misterios, quitando un velo u otro, nos abrazamos hasta amanecer ajustados el uno al otro, transitamos por noches - tiempo con el que contaba - por esta Ciudad del Caos.

Hoy, dos semanas después de haber finalizado las cosas, lloré. Veía un episodio de Lost, mientras de un lado de la isla un hombre muere, del otro un bebé nace: vida, muerte, hilo conductor en medio. Las lágrimas brotaron y empezaron a cruzarse con imágenes de estos dos meses, con esas manos que me tomaban con fuerza y esos ojos que me miraron con dulzura. Las circunstancias nos trascendieron, nos superaron, no se puede hacer más.

El adiós es entonces opción, lo particular es que viniera de mi, de cuidar de mi. Ahora, dos semanas después, sigo pensando que ha sido lo mejor, aunque la duda a veces me haga muecas, y me dejo llevar por los días, que me conducirán al momento indicado, siguiente, preciso, imperativo.

La vida me dice al oído: Acepta cada que te cambien un café por un almuerzo... no sabes hasta donde te lleve, pero será hermoso...

Mudanza 26

4 de noviembre de 2008: Vuelvo...

Es la noche del martes después de un fin de semana con festivo. Las cosas han dado vueltas. Los cambios, inminentes amigos de la cotidianidad, han hecho su faena. Un instante aquí, al siguiente más allí, al otro hasta allá.

"Mirando tus ojos estás diferente, cargado, con el vaso lleno" - me dice mi jefe. ¿Y lleno de qué? Me pregunto. No lo sé, pero lo siento, siento que estoy lleno. Y la escritura, a un lado, guardada en el desván, quizá haciendome el difícil con ella.

Pero aquí estoy, de nuevo, escribiendo, fiel compañía esta de las palabras. No es llenar vacío sino construir sobre ellos, tratando de no excavar demasiado, pero si cada palabra es una palada... jajjaa, me rio de mi inconsistencia.

Vuelvo, es el punto, espero que no sea por poco tiempo.

Mudanzas 25

6 de Septiembre de 2008:Hombre de carne con hueso


Ese hoyo de tu cadera donde sucumbo al deseo,

ese aro de tu ombligo en que me hundo hasta saciarme,

esos labios suaves, livianos, vitales, en los que deposito el hambre,

esas manos grandes, férreas, que moldean mi cuerpo contra el tuyo,

esas piernas flexibles que me enredan sin escapatoria,

esos ojos claros, lúcidos, fulminantes, que me embriagan de lujuria,

esa entrepierna dura, grande, que calza con mis curvas,

ese olor, a tierra, a raíz, a vos, a tentación,

esa sonrisa en la que hago equilibrio antes de dejarme penetrar hasta lo hondo,

hasta sentir que me hago energía, electricidad sobre el borde,

el límite en que tornas los ojos blancos, gimes como si fuera el último suspiro y

te dejas caer satisfecho sobre mi panza,

que abrazas, besas, lames.



Hombre de carne con hueso, con vos me entrelazo en la Ciudad del Caos,

mientras el agua crepita sobre los cristales y el techo,

vos hombre de tierra, con quien trasnocho una o dos veces a la semana,

te espero, con los brazos abiertos, el deseo dispuesto y las manos alertas.

Mudanzas 24

4 de Septiembre de 2008: Una noche con Sabines y Pinkloverbear

Anoche, viajé en colectivo a través de la Ciudad del Caos para visitar a un amigo, un PinkLoverBear. Mientras le visitaba empecé a abordar el libro de Jaime Sabines donde se encuentran sus poemas y hubo uno que abrí al azar. PLB me pidió que leyera en voz alta para escucharme, para concentrarse y para conocer un poco al poeta. Empecé a recorrer con los ojos la primera frase del poema que presento a continuación y me enganché hasta el último verso. Lo hice en voz alta como me fue solicitado, sin embargo era como una lectura a mi, en voz alta para mi mismo, como si la voz rebotara en la pared y se estampillara en mi rostro enfrentandome con cada palabra, con cada guiño de jaime, bendito seas Jaime en cualquier parte bajo tierra donde te encuentres o si estás ya en la savia de un árbol, la pluma de un ave, la pupila de un perro, donde sea que ahora repose lo que fuiste, bendito seas!

Es un temor de algo, de cualquier cosa, de todo
Se amanece con miedo.
El miedo anda bajo la piel, recorre el cuerpo
como una culebra.
No se quisiera hablar, mirar, moverse.
Se es frágil como una lámina de aire.
Vecino de la muerte a todas horas,
hay que cerrar los ojos, defenderse.
Se está enfermo de miedo como de paludismo,
se muere de soledad como de tisis.
Alguien se refugia en las pequeñas cosas,
los libros, el café, las amistades,
busca paz en la hembra,
reposa en la esperanza,
pero no puede huir, es imposible:
amarrado a sus huesos,
atado a su morir como a su vida.
Ha de aprender con llanto y alegría.
Ha de permanecer con los ojos abiertos
en el agua espesa de la noche
hasta que el día llegue a morderle las pupilas.
El día le dará temores, sueños,
alucinadas luces y caricias.
No sabrá preguntar,
no ha de querer morirse.
Oscuramente, con la piel, aprende
a estar, a revivirse.
Sobre sus pies está,
es todo el cuerpo que mira en los espejos
para conocerse, el que miran las gentes,
como lo miran.
Él se saluda en el cristal sin dueño,
se aflige o se descansa.
se da las manos una a otra para consolarse,
Oye su corazón sobre la almohada,
frotándose, raspando como tierra,
aventándole sangre.
Es como un perro de animal,
como un lagarto, como un escarabajo, igual.

Se recuerdan los días en que somos un árbol,
una planta en el monte,
hablando por los poros silenciosamente.
Llenos de Dios, como una piedra,
con el Dios enclaustrado, perfecto, de la piedra.

Uno quisiera encender cuatro cirios
en las esquinas de la cama, al levantarse,
para velar el cadáver diario que dejamos.
Ora por nosotros, mosca de la muerte,
párate en la nariz de los que ríen.
Tenemos, nos tenemos atrás, en nuestra espalda,
miramos por encima de nuestros hombros
qué hacemos, qué somos.
Nos dejamos estar en esas manos
que las cosas extienden en el aire
y nos vamos, nos llevan
hora tras hora a este momento.

Vida maravillosa que vivimos,
que nos vive, que nos envuelve
en la colcha de la muerte.
Salimos, como el baño, del dolor
y entramos a las cosas limpiamente.
Dulce cansancio del reposo,
el sol vuelve a salir y el hombre sale
a que lo empuje el viento.
(Vuelvo a plancharme el rostro en el espejo,
bozal al corazón, que ya es de día.)

Hijo soy de las horas, hijo ciego,
balbuceante, mecido en un obscuro pensamiento.
No soy éste o el otro, soy ninguno,
qué importa lo que soy, mano de fuego,
llanto de sólo un ojo, danza de espectros.
Hígado y tripas soy, vísceras, sangre,
corazón ensartado en cada hueso.
De paso voy pero no al paso
del reloj o del sueño,
no con mis pies o con los pies de nadie,
no lo sé, no lo quiero.
Me apagan y me encienden, me encendieron
como una flor en el pecho de un muerto,
me apagaron como apagar la leche
en los ojos dulces del becerro.
Fumo, y es algo ya. Bebo,
como mi pan, mi sal y mi desvelo,
me dedico al amor, ejerzo el canto,
gano mujer, me pierdo.

Todo esto sé. ¿Qué más?
Guerra y paz en el viento,
palomas en el viento de mis dedos,
tumbas desde mis ojos,
yerbas en el paladar de este silencio.

Hablemos poco a poco. Nada es cierto.
Nos confundimos, apenas si alcanzamos
a decir la mitad de esto o aquello.

Nos ocurren las cosas como a extraños
y nos tenemos lejos.
He aquí que no sabemos.
Sobre la tierra hay días ignorados,
bosques, mares y puertos.

Jaime Sabines. La Señal. 1951.

Mudanzas 23

25 de Agosto de 2008: Risa...

Es una noche de sábado. La lluvia ha bañado por horas y de manera copiosa las calles, generando más frío que el de costumbre. Una larga jornada de trabajo, horas no esperadas de labor y en este momento ya voy caminando por la 13 en dirección al antro de siempre, al lugar de humo, música, miradas y algo de lujuria.

Voy en compañía de mi amigo D., el indiscutible cómplice de las noches de baile, risa y encuentros. D. es un hombre de treinta y pico, me mata si descubre que revelo su edad así sea con seudónimo, atractivo, inteligente, sagaz, en busca de amor, de encontrar otro hombre tan inteligente, cariñoso y sagaz como él, que tenga iniciativa y como dice "que sea machito"... si, tengo un amigo que dice eso y le comprendo a qué se refiere, le respeto, cuestión de gustos y placeres. Se admite total y ciento por ciento pasivo, rol que algunos niegan por una extraña mezcla de inseguridad y miedo, por un temor a poner en duda su "masculinidad". Ser pasivo es ser penetrado y para algunos eso es estar muy cerca de ser mujeres... que tampoco es la gran cosa, no veo el sentido de avergonzarse por parecerse a una mujer, ni porque fuera una gran mancha... pero aún se interpreta así, sin embargo no es el caso de mi amigo: "Quiero un hombre activo", dice, repite, grita a los cuatro vientos y algunos se escandalizan, a mi por el contrario, me encanta.

Una vez dentro del sitio, el edificio G, después de 15 días de no venir, me quedo mirando los hombres que van y vienen por el espacio, deslizándose entre la música con sonrisas falsas, poses femeninas o machificadas, miradas penetrantes, escotes prolongados, vasos vacíos y medio llenos de licor, posudos, posando para un lente invisible que asumen que hay en los ojos de cada uno, cada mirada es como un flash para algunos que no quieren tener un mal ángulo, una posición inadecuada que deje en evidencia sus defectos - bueno, imperfecciones normales de ser humano que quieren anular con maquillaje, ropa y gesto artificial-.

No puedo evitar sonreir, lentamente voy transformando esas comisuras en apertura, para terminar con una gran carcajada. D. me mira inquieto, no se sorprende, me conoce, algo debo estar pensando, así que me lo pregunta. Le muestro con la mano el derredor, la gente falsa, hipócrita, llena de buenas intenciones, poses y figuras. "Me da risa" le digo, "la gente gay... somos muy chistosos". Un silencio se prolonga entre los dos, mira alrededor a los otros hombres y alguien que nos acompaña hace lo mismo. "Creo que me seguirá dando risa siempre. Todos estos hombres se hicieron gay para poder seguir riéndose el resto de la vida". Y no paro de reir durante el resto de la noche.

¡Que paradójico!

Mudanzas 22

21 de Agosto de 2008: Bogotá, ciudad rota

Era una noche fría en Bogotá, la rota. Algo de agua ha pasado por las calles, bañando el asfalto, dejando nuevamente a la ciudad con ese hálito húmedo que termina por caracterizarla. Estaba incómodo. Uno de esos buses que le han añadido un par de filas de sillas haciendo que la rodilla ni siquiera quede holgada sino ajustada contra la silla de adelante. Llevaba el paraguas de la empresa, la maleta con este portátil ( a veces me siento un caracol ) y miles de ideas laborales en mi cabeza.

A medida que subía por la 45 buscando la 7, fui dejando atrás instructivos, contratos, selección, talento humano, palabras que se han hecho regulares en mi cotidianidad y que esta semana han resultado un tanto más aceptables que otras veces. Me empecé a dejar llevar por el movimiento que percibía en los andenes, las personas de bogotá, las situaciones e imágenes.

Una vez en la séptima pensaba en mi comida, qué cenaría. Una arepa con queso en un lugar que me encanta, del cual no he podido prescindir - al cabo que ni quería, dirían los que vivimos chespirito -... en fin... se detuvo el bus, era el semáforo de la 49 con 7. Miraba a través del cristal con algunas gotas. Una pareja de 45 o 50 años hablaba con una chica joven que al parecer preguntaba qué transporte le serviría para llegar a cierto sitio... la miré a los ojos y me reconocí en ella hace dos años y medio, cuando llegué a esta ciudad, una ciudad grande, agitada, caótica, fría, deliciosa y encantadora.

Me reconocí en su mirada, en su pregunta, en su inquietud, regresé a ese momento cuando no me representaba en mi cabeza más que la longitud de una septima que iba desde la candelaria hasta la Pepe Sierra, donde entonces vivía, volví a ese momento en que transitaba la once sin rumbo, sin destino, sin función, sin sitio, alojado en casa de un desconcido, con una amiga a la que hoy quiero más que entonces, sin saber qué sería de mi, a dónde me conduciría este viaje de vida, este giro. Y una lágrima se desgajó confundiéndose con el cristal... como pasa el tiempo, ya no se es el mismo, ya no se está en el mismo lugar que al principio...

Creo que aún no sé cuál es mi destino al caminar por las calles de Bogotá, Bendita Ciudad del Caos, templo de cemento, luciérnaga de mi tránsito, reencuentro con mi soledad, descrubrimiento del NO, ciudad loca, desquiciada, agresiva, que empuja, que tiende a expulsar y yo braceo hacia dentro, hacia vos más y más, te quiero penetrar, ciudad esquiva... ¡ponte ante mi, no seas cobarde, quedate quieta, levantate hacia mi que nuevamente aquí voy a romperte de nuevo!

Mudanzas 21

3 de Agosto de 2008: Diálogo (de) sordo(s)

Nuevamente enfrentado al espejo. Tu eremita tan lleno de cargas y yo tan vacío. No han sido días fáciles y ninguno de los dos entendemos por qué... hasta se nos ocurrió el día de hoy convocar una reunión con Esteban y Balthazar, estos otros dos que nos (me) habitan. Sin embargo para qué un chocolate y un pan si no nos dará luces, no nos guiará a la respuesta.

Respuesta, res-puesta, res-pues-ta, fragmentación, tratando de generar nuevas relaciones pues-resta... y de pronto en esas andamos, restando, quitando, capa sobre capa, la cosa es qué las montó ahí, para qué fueron invocadas.

Res-piración, uno, dos, tres, suelto, con cada bocanada pretendo expulsar nostalgia, soledad, y entonces el eremita se incomoda, si, me mirás, como diciendo que te sigo necesitando como antes... y si ya no! y si sólo sos parte de los vestigios del que soy! y si ahora necesito a otro, a mi, a este que está vacío. Vacío + Silencio = posibilidad de creación. Y vos Eremita, te estampillo tus prejuicios en la cara asi mañana me arrepienta y te deba de pedir disculpas de nuevo.

Y que? (con alzada de hombros)

Mudanzas 20

23 de Julio de 2008: Me visitas...

Sobre las tablas descansaba mi cuerpo sudoroso y caliente en contraste con una de las noches más frías de la última semana en la Ciudad del Caos. Sentí el peso completo de mis músculos y huesos y el profesor me invitó a cerrar los ojos. Empezamos a visualizar, guiados por su voz, un cielo estrellado y nocturno mientras lentamente nos elevabamos del suelo, superábamos el techo del teatro y observabamos la ciudad desde las alturas. Nos propuso jugar, dar piruetas, ir adelante y atrás y fue inevitable que sonriera, que me regocijara en la solo posibilidad de hacer semejante alboroto en mitad del Cielo de la Ciudad del Caos. Un deleite para los sentidos.

Sobrevolamos la ciudad mientras el amanecer cubría las figuras rígidas de los edificios de muchos pisos. Buscábamos una pradera larga en la cual debimos volar en balanceo hasta dejarnos tumbar en la hierba. Entonces debimos cerrar los ojos y encontrarnos con alguien más, según nuestro guía alguien a quien quisiéramos mucho, a quien amáramos, y tal vez por la conversación de un par de días atrás, tal vez porque te quiero ver hasta en sueños, tal vez porque estás aquí aunque estés allá, o tan sólo por la nostalgia, extraña hechicera, llegó justo tu recuerdo en primer plano mi Danae, te veía venir a lo lejos, con uno de tus bolsos, tu pelo negro suelto, transitando en suaves pasos una de las avenidas de Buenos Aires. Debimos abrazarnos y lo hice con fuerza, tratando de materializar la visión, intentando asir entre los brazos el recuerdo de un justo apretón de los que me diste el año pasado cuando te visité o este año cuando viniste a mi aposento, buscando capturar algo de ti en ese encuentro sólo presente en mi pantalla interna... sin embargo lo percibí vívido, tu sonrisa, tu frescura, tu deseo de tomarnos un café en cualquier cafetín de Callao o Corrientes y entonces debías sacar de tu bolso una esfera luminosa, pequeña, color magenta y entregármela. La tomé sonriendo, agradecido, entre mis manos y me ordenaron que debías desaparecer para retornar a la pradera y yo no quería, no te quería dejar ir, por fin te tenía de nuevo cerca, te olía, te escuchaba respirar, te podía decir mirando tus ojos profundos cuanto te quiero, pero la orden fue mandato, debías desaparecer y en medio de una bruma, que no sé de donde saqué, te fuiste desvaneciendo hasta quedar solo, el eremita con una esfera magenta luminosa, que posteriormente debí introducir en mi ombligo... pero lo que quedó en mi cuerpo fue la sensación grata de una de tus maravillosas visitas a conversar sobre la vida, el amor, los hombres y la tristeza.

Mudanzas 19

13 de Junio de 2008: Me reencontré con Daniel

Hace dos días sucedió algo sumamente importante para mi, me reencontré con Daniel. Cada reencuentro con una persona nos evoca el volver, el cruzar de nuevo, el tomar un espacio de tiempo en la línea de la vida, dimensionar los cambios, el crecimiento, y nuevamente poner frente a frente a los mismos, o no a los mismos, porque son diferentes. Este fue el caso hace dos días.

Daniel es un joven que está por cumplir 17 años. Le conocí hace dos, fui su psicólogo y lentamente, ético o no, fui generando otro tipo de vínculo un tanto más afectivo con él. No le veía hace aproximadamente un año, un año en que me han pasado demasiadas cosas y a él también. Hablé y hablé, como nunca, como mi rol ante él no me lo permitía anteriormente, increíble como los roles terminan siendo quizá armaduras, quizá disfraces, quizá posturas. Daniel me escuchó, un poco intimidado por mis palabras, porque antes no había sido como fui, hablando de mi mismo, antes siempre evitando hablar de mi Ser. Escuchó y escuchó... y me escuché, diciendo cosas que antes no me hubiera atrevido, entre ellas anunciando mi apoyo, mi compañía, mi permanencia en su vida.

¡Que extraña idea de prolongar mi estadía en su cotidianidad!

Pero ahi estaba, diciéndolo y ahora estoy dispuesto a hacerlo... he pensado en ello, en como pasamos diciendo tanto y haciendo poco, un porcentaje mínimo de lo que anunciamos... por ello me dispongo a hacer, no sólo con Daniel, conmigo, con los otros, con mis días.

Mudanzas 18

8 de Junio de 2008: A vos que me obligás a escribir...

Eremita, jugador de palabras, verso y anverso y reverso de mi, me tomas de la mano y me conduces a las honduras de la montaña, seguidos solo de tu bastón y lumbre, una lumbre enigmática que guarda el secreto de aquello insondable que de mi no logro descifrar. La luz llega hasta el borde donde la oscuridad se encoge, huyendo, evitando el contacto, alargando siempre el borde.

Camino a tu lado y te miro con interés, eremita, mi otro lado, mi mismo lado, yo. Tu rostro es inquietante, tu mirada unidad, me tocas y siento tu tibieza, me abrazas y siento tu dulzura, tu com-pasión. Me hablas de la soledad como de un amanecer, me invitas a leer como quien disfruta un vaso con agua después de estar al sol, me seduces al silencio como un hilo de agua que deja de brotar entre la vegetación, natural.

Eremita, yo, eremiyo, yomita, que palabrería barata... es solo que me arrastraste aqui, frente a al pantalla, con el teclado en los dedos y aún me pregunto por lo que quieres decir a través de mi... tal vez no sea más que tu instrumento, tal vez sea al revés y te pongo a decir lo que no me atrevo... sin embargo en tu cueva, a dos metros de mi silla, donde veo que comienzan las dimensiones de mi colchón, te anuncio, me retiro, me levanto, me despierto y ya vengo, volveré a tu montaña, espérame con esa sonrisa de siempre y los brazos abiertos, que cuando regrese te traeré noticias de afuera, donde la vida transcurre sin pausa.

Andrés

Mudanzas 17

2 de Junio de 2008: Retorno

La oscuridad se va diluyendo en medio de una nostalgia indescifrable,

una sin razón.

El día ha estado calmo, mi espíritu dormita entre las paredes de una habitación reorganizada,

sin embargo susurra una voz, la de la soledad. Afortunadamente ya no grita, como ayer o antesdeayer

o antes de antesdeayer.

Se constata a cada paso como devendrá el siguiente y el ya dado se pierde en el camino, bajo el polvo.

Implacable el camino se extiende y la interrupción es incognoscible - si o no Frank, ineludible e impredecible -.

La tarde frente a la caja de fantasías, viviendo por otros, con otros dramas, descentrándose.

La noche, con ella se vuelve al mi, flotando en mi colchón que no se mueve de su sitio, recordando el deseo.

La posibilidad.



Eremita



P.D: Otros, esos Otros que no olvido hacen de las suyas: Danae explora de nuevo el siempre nuevo amor, La Emperatriz termina sus obligaciones y responsabilidades con la tierra de sus raíces, la Chica H debe estar esperando mi tarea que no he hecho, Lucía - por ahora Lucía, ya descifraré tu verdadero nombre - descarga uno tras otro inti illimani cd´s, El emperador de Fianot, con resignaciòn termina de escribir sus deberes mientras se sacude el mar en las costas del imperio, El Grillo no lo oigo cantar hace rato pero debe seguir escuchando el mundo sin saciarse, El cómplice debió disfrutar del cine ayer en la Gran Estación, Pavis escarba con las garras las oportunidades en una ciudad con Nuevos Aires y la mujer asimétrica, con una teta más grande que la otra... de ella no sé, su nueva vida aún es un misterio para mí.

Mudanzas 16

5 de Mayo de 2008: Moonólogos entre dos

Eremita: Carajo no has vuelto a escribir!!!

Yo: Lo lamento, eremita. No he tenido el tiempo.

Eremita: Siempre sacás la excusa del tiempo.

Yo: Y no sé sobre qué escribir.

Eremita: Como que no, la ida a la feria del libro, la bailada el sábado, la conversación con Lucía, el encuentro con el hombre de los cuatro elementos, la lectura de tarot a Hipito... tantas vainas, qué tal todo lo que hemos estado pensando.

Yo:...

Eremita: Claro, es eso, te quedás sin palabras cada que te hablo de lo que hemos estado pensando.

Yo:...

Eremita: Hasta cuando vas a aguantarte las ganas de escribir de eso... otra vez, como antes, así no parezca coherente, la escritura es un juego de lenguaje.

Yo: ssshhhh....

Mudanzas 15

1 de Mayo de 2008: Que los siga cumpliendo...

El día de ayer se realizó una celebración en honor a mi cumpleaños. Aquellos que fueron invitados tenían una tarea dividida en tres:

Llevar un objeto que les trajera un bonito recuerdo y que estuvieran dispuestos a regalarme.
Contarme en qué consideraban que había crecido en mis 27 y qué me deseaban para los 28.
Dedicarme un poema, texto, reflexión, canción, etc.
Fue una gran celebración, mi corazón palpitaba fuertemente con cada una de las entradas de las personas que asistieron. Francisco, corazón de melón, Leo, mi verso bogotano, David, cómplice de andadas, Lucía, compañera inigualable, Cesar, compañía de Leo, Johan (en alma, el cuerpo lo tenía reteenfermo y aunque estaba en el mismo piso, no conseguia moverse de su cama hasta el apartamento de Frank), Eduardo, novio de Johann, La Chica H., con su sonrisa contagiosa, Diego, amigo bailarín como trompo, importado desde cali, Julián, compañía de Diego, Diviana, amiga divina, Rene, novio de Diviana, Ruben Acero, me mata si no pongo completo su nombre, importado de Palmira, Cesar Alvarado, el hombre de empuje, Jose I, compañía de Lucía. Todos ellos en cuerpo y alma, y otros tantos a través de sus palabras, o una canción que me los recordaba, o cualquier gesto que me los evocaba, amigos de antaño, de mi Cali querido, personas de esta ciudad que aunque no estaban las tenía ahí (El Emperador de Fianot, rGrillo, SpiceBear, Corazoncito, Algodón de Azúcar, Heidi Iomara, Edward, mi madre, mi abuela, mi padrastro, Alejandra, mi hermosa hermana, entre otros).

Bueno, la noche avanzó lentamente, dejando que por cada una de las ranuras del tiempo que se iban abriendo se colara el gozo, el disfrute, la creación inevitable de recuerdos que permanecerán en el transcurrir de los días. Hice un brindis por cada uno de los que estaba ahí, por los que el día de mi cumpleaños y después me manifestaron su aprecio, esta vez he valorado más que nunca el amor con el que cada uno se ha dirigido a mi con palabras cariñosas, de festejo o de solemnidad, con las diferentes maneras que me han dicho Felicidades. He sentido que la gente que me rodea quiere lo mejor de mí y para mi, que todo el tiempo vibran para mi bienestar como yo para ellos, me he sentido en reciprocidad y eso me gusta, me maravilla, me place…

Los regalos fueron sumamente hermosos y quiero resaltar esos regalos que fueron parte de recuerdos o que fueron recuerdos en sí mismos…

Gracias Lucía – detrás de ello también se encuentra Danae, gracias también, y Carmen que lo “cabrestrió”, ah! Y doña Rosalba que lo guardó - por el afiche de Cortázar, tienes razón, lo buscamos por Florida, por Callao, por Corrientes, en toó’lao. Al fin con tu magia y a distancia – insisto las manos de Danae fueron cómplices – conseguiste que esté ahora en mi habitación y en par de días en una de las paredes. Inevitable, ese afiche sellará el recuerdo de nuestro viaje a (los) Buenos Aires.

Francisco, gracias por entregarme el corazón de Tiffany’s, que representa según tus palabras la ilusión del afecto, la fantasía del amor, supongo que es ese latir, ese sonar de trompetas, ese colorear de arcoíris las mañanas cada amanecer. Verás que el verdadero amor no me llega solo a mí, sino también a ti que estás dispuesto a su encuentro. Como dice tu Arjona, agradezcámosle a todos los de antes que te han hecho quien sos y que te han traído hasta este punto, donde un hombre maduro y pleno te hará feliz.

David, aunque no lo llevaste, el espantapájaros estuvo en mis manos, tu corazón con paja, palos y gorro, tu primer encuentro de frente con tu capacidad de amar. Gracias por ese personajillo, que aunque no lo he visto ya me parece hermoso, aquello que invoca lo espero, un amor que me sacuda, me adore también y me haga feliz como una perdiz.

Leo, verso bogotano, gracias por esa bufanda. Sé cuanto valoras esa prenda, sé cuanto valoras tus recuerdos, sé lo importante que fue el viaje a Europa, sé el afecto que debes sentir por mí para ofrecérmela sin reservas. Que lindo ver como estirabas tu brazo franco, entrega total. Cada que me la ponga me sentiré caminando con aires ajenos en mi rostro, la sonrisa de tu rostro enmarcado por esa barbita de días, será motivo de evocación.

Chica H. ese libro que te abrió puertas y te presentó un nuevo mundo lo tengo ahora en mis manos. Como decías es sencillo, de papel pardo y de tapa de cartón, es sencillo y eso lo hace sumamente hermoso. Debe haber entre sus hojas un tesoro que no alcanzo a dimensionar para que entre tapa y tapa decidas dármelo. Todo lo que viene de ti, tiene un profundo valor, sé que este obsequio no es la excepción. Lo leeré de primero porque la curiosidad me puede. Ah! Gracias por el texto de la intuición, estoy seguro que la usé al acercarme a ti. (es en este momento de mi escritura cuando el ojo se me "agua")

Diego, las fotos son mi pasión honda y tu bien lo sabes. Que hayas tomado una y me la hayas dado en ese marco hermoso –que hizo Julián -, ha sido de sumo valor. Abriste una ventana, una grieta en el tiempo, quitaste el papel tapiz sobre la pared y pude ver la ranura, asomarme a ella y volver en el tiempo en tan sólo segundos. Una imagen vale mucho más que mil palabras y esa imagen, de un cumpleaños tuyo, fue una larga carta en que me recordaste nuevamente el origen y la celebración de nuestra amistad.

Ruben Acero – he de escribir siempre el nombre completo – me diste el libro. Hace un año te lo dieron y una tras otra vez lo has leído como dijiste. Tenerlo ahora en mis manos es hermoso, sobretodo por los sitios donde dice Andrés. “Mi corazón… pegado a ti, sin opción, sin remedio”. Ese conocerme, ese comprender quien soy, resulta sencillamente lindo. Con mi propio corazón pegado a ti te digo Gracias.

José I., quedaste en mitad de tus palabras. Lo lamento, el tiempo se eclipsó con la llegada de Diviana. Tampoco tuviste la fuerza de retomar. Esperaré, tu como yo, taurinos pacientes.

Diviana, niña divina, que hermoso regalo me has dado. Un cono gigante, como el de nubeluz, relleno de 365 dulces para que cada día del año me coma uno. Te recuerda tu infancia, en la que tomabas un dulce de esos, lo metías en tu boca y el paraíso te rodeaba. No hablaste de quién te daba esos dulces, yo lo sé, y eso hace más valioso tu obsequio. Graciasss.

Ah! Y como olvidar los únicos tres que respondieron con juicio al llamado vía e-mail - hasta que no vea ese video no las meteré a ustedes, chicas -: Juan Pavis, hermoso hombre que me mostró el amor sin proponérselo, Lucho, incansable amigo con el que aún hablo por horas, y Oriana, flakis preciosa, que no podré olvidar.

A todos ellos, a los otros, a cada uno, muchas gracias, han hecho de este cumpleaños, algo inigualable... y si, como me dijeron por ahí, -gracias grillo- ¡¡¡¡esto me pasa por calabaza!!!!

Mudanzas 14

29 de Abril de 2008: Feliz cumpleaños a mi...

El día de ayer culminó mi ciclo vital número 27 y se abre ante mí, prometedor, misterioso, incierto, el nuevo ciclo: el 28. Estoy a la expectativa de qué traerá de sorpresas, crecimientos, cambios, tristezas, motivaciones... este año finalizado fue diferente a los anteriores, ingresé en un universo que hasta el momento me resultaba desconocido e incluso repelía. Sin embargo, adentro, sumergido en él y gracias a las capacitaciones, fui conociendo gente, mucha mucha gente, con visiones muy humanas - empezando por mis "socios" - que me fueron mostrando otra manera de enfrentar esa burbuja organizacional. Ahora, adentro, he recordado mi origen y esencia, asumiendo mi lugar desde quién soy.

En el amor, viví dos experiencias, un amor furtivo, rápido, tipo amantazgo, grato, delicioso, con sus inconvenientes, el deseo de más tiempo a su lado y la "no respuesta" de parte de la persona; en noviembre inicié una relación que finalizó en Febrero, un amor que me dejó bellas emociones, bellos recuerdos, bellos momentos. De ahí he quedado con muchas claridades de a quién y de qué forma quiero a mi lado.

En salud, ni qué decir, estable. En dinerillo en recuperación y pago de deudas. En lo social, la maravilla de contar aún con mis amigos y amigas de Cali, a quienes sé que puedo buscar y encontrar, y lo espléndido de haber encontrado hombres y mujeres en esta Ciudad del Caos que me escuchan, me acompañan y me hacen sentir querido. Gracias a cada uno.

De la literatura, sigue en pie, leo. Este espacio es una gran herencia para mis 28, escribir, escribir, escribir.

Como canta Mercedes: "Gracias a la vida que me ha dado tanto, me dio luceros que cuando los abro, perfecto distingo lo nego del blanco y en el amplio cielo su fondo estrellado".

P.D: Tiene razòn el cantaor del Grillo, como dejar de nombrar mi realizaciòn del concierto de Bjork en Buenos Aires a grito herido: Bacherolette fue maravillosa, pero lo más fue Pluto. Me debe Joga.

Mudanzas 13

27 de Abril de 2008: Son como polvo

"Un hombre solo, una mujer

asi tomados de uno en uno

son como polvo, no son nada,

no son nada"

Palabras Para Julia, Interpretada por Liliana Herrero.



"Un hombre ambicioso se encuentra tumbado en su lecho. A su lado, la mujer que ama le acaricia el vientre, el torso desnudo y él se va enredando en la excitación. En la misma habitación, otro hombre dormita ingenuo, ya ronca. El hombre, el primero, lo llamaremos H, estira su brazo y lo introduce bajo la pijama del segundo, que llamaremos L. L inquieto se voltea y de pronto tiene entre sus piernas la mano de H. En medio de la oscuridad L no entiende qué sucede, no puede ver como G, la mujer, tiene su propia mano entre las piernas de H encargándose de su erección, fuerte, férrea, tibia. L se acerca dudoso y cuando pone la mano en el viente de H, éste se estremece y lo empuja contra su cuerpo. Empieza el encuentro entre las tres tibiezas, en medio del frío de una ciudad que persiste en su helaje, dos hombres y una mujer, entrelazan sus erotismos, en una lucha por satisfacer sus deseos. Helena, el caballo de Troya y París, se debaten en una guerra de intensos humores, de calores aguardados entre sus pieles, que en roce producen energía. Dos hombres, uno orientado a otros hombres, y una mujer, que ama profundamente y por eso se entrega. Total, los sudores se mezclan, los jadeos se entrecruzan y la excitación, tierna y despiadada testigo del encuentro, se deja caer al final de una madrugada custodiada por la Ciudad del Caos...."

Mudanzas 12

20 de Abril de 2008: La campana

Anoche sonó la campana. Un cimbronazo fuerte, contundente, el golpe de un mazo en la cabeza, el aturdimiento, la incomodidad, la reacción. No puede tenerse esa revelación y pasar incólume.

Llevo días, como este blog lo atestigua, cuestionándome en varios aspectos. Es como una revisión forzosa, y paradójicamente voluntaria, de mi vida, de mis días. Entre los temas más fuertes está mi rol actual a nivel laboral, profesional, mis jornadas de gerencia, mis labores de capacitador, mi mente abierta al apre(h)endizaje de lo organizacional . Esta inmersión en las profundas aguas de lo empresarial me ha devanado el seso en el lugar que ha cobrado mi profesión: la psicología. Días han pasado sin que tome un libro al respecto y cada que me los topo en el camino, la boca se ensaliva más de lo normal, sin remedio, como la revelación de mi deseo. Mi deseo está puesto en mi servicio como psicólogo, en la escucha, la comprensión, el cuestionamiento y el ofrecimiento de valores para la consciencia, y es en el momento en que lo dejo de lado, que la insatisfacción sobreviene.

El viernes tuve una capacitación, un grupo de mujeres de un contact center de un periódico importante a nivel nacional cuyo tema principal es el mundo económico y empresarial. Son mujeres que requerían, según solicitud expresa de su jefe, fortalecerse en las habilidades del mercadeo, en el cierre con el cliente, en la indagación de razones y la argumentación de producto. Se diseñó para ellos un aspecto de proyecto de vida, orientado a la sensibilización al cambio, a la flexibilidad frente a esa posibilidad. En la noche, justo antes de caer en mi sueño, después de haber llevado a cabo el taller, me sentía sumamente insatisfecho, sentía que no había hecho bien mi trabajo y que no conseguí llevarlas donde lo deseaba.

El día de ayer, quizá producto del cansancio, de los nervios del reto de hoy y de los pensamientos que me venían rondando, sobrevino un lapsus mientras recogía los materiales del seminario que tenía que llevar a cabo. Había estado hablando con la chica H. sobre mis elucubraciones, mis inquietudes, ella pacientemente me había escuchado y dado ánimo, “A vos te sale bien, no te preocupes”, me dijo – que linda mujer -. Después, cuando metía la maleta en el automóvil de mi jefe, ella me preguntó de donde había surgido una idea de cierta actividad que se haría en el seminario y la respuesta mía fue:

- La idea fue mía. Yo solía hacer eso con la gente cuando ERA psicólogo.

ERA, repiqueteaba la campana, ERA, me cimbraba la cabeza, ERA, me aturdía un aullido interno, ERA, las lágrimas internas se derramaban, ERA, lo había llegado a decir. Y me quedé en silencio. Llegué a mi casa, terminé la presentación, llegó Lucía y me preguntó por mí, le contesté que no quería hablar de mí. Necesitaba el silencio. Ella me narró sus aconteceres en la celebración del cumpleaños de su sobrina Ana, yo escuché. Una vez terminé todo, me cepillé, me acosté y caí profundamente dormido.

Esta mañana me levanté sumamente temprano. La campana había sonado. Llegamos al hotel donde sería el seminario. La campana había sonado. Acomodé los materiales y los equipos. La campana había sonado. Empezaron a llegar los participantes. La campana había sonado. Fui al baño justo antes de empezar y frente al espejo, me miré profundo a los ojos mientras me decía: “A. la campana ha sonado. Es hora de hacerla sonar con tus propias manos”. Y entonces ingresé en el salón, tomé mi energía, mi saber, mi experiencia, mi posición de vida y ofrecí uno de los mejores trabajos que he hecho hasta el momento. Hice sonar fuerte la campana, transformé su sonido sardónico en una vibración que inundó de bienestar mi espíritu y el de los que ahí estaban, y en medio de esa comunión me sentí renacer, sentí que Soy de nuevo, que tengo la posibilidad de reinventarme.

Y ahora que la campana no sonó a secas, sino que la toqué, me dispondré a re-tomarme, a re-valuar y darle su lugar a aquello que hace parte fundamental de mi DESEO, ese quien soy aquí, allá o acullá.

Mudanzas 11

19 de Abril de 2008: Chat-eando

Se empieza a abrir una ventana tras otra y con cada uno se puede iniciar una conversación: es el chat. Hombres de toda índole, que no se encontrarían quizá en condiciones ordinarias de su cotidianidad, confluyen en un mismo espacio que existe solamente en la pantalla de un computador – o alojado en un servidor de algún país lejano -. La única forma de comunicación es la imagen, una pequeña foto, y las palabras escritas, principalmente el nick o frase de presentación y el saludo.

Cada uno de estos hombres revisa una y otra vez sus fotos buscando una que le ofrezca la mejor visión de sí mismo, una imagen que lo represente, para “colgarla” en su perfil. No siempre es la de cuerpo entero, en la mayoría de ocasiones son fotos de mutilados, sin cabeza, sin brazos, sin piernas, solo la risa, solo un ojo, solo una erección, solo las nalgas, trozos, pedazos de ellos que no alcanzan a conformar una figura. Lo peor es que el que ve, el espectador, el que busca, le basta el trozo, un pedazo le llama su atención, lo fija, lo amarra y lo motiva a abrir la ventana: “¿Qué buscas?” O “¿Dónde vives?” O hacen alusión a su Nick, donde cada uno puede decir los centímetros que alcanza excitado, o habla de su rol, pasividad, actividad, 50/50, o una frase célebre, o algo inconexo, incongruente que causa seguridad por su falta de coherencia, o frases “candentes”: Activo324; 69_Hot; 23_centim; lohago_rico; mamaor; entre otros.

Intenta sostener una conversación regular y difícilmente se conseguirá su atención. Muchos ingresan, recorren fotos, miran información adicional, eligen, saludan y concretan. Las noches – las mañanas y las tardes – se plagan de encuentros entre hombres homosexuales que se ven por vez primera en un medio intangible y después se citan a tomarse un café, a desencontrarse, a penetrar sus cuerpos o a tratar de asir un amor esquivo, que tal como jabón mojado, sigue deslizándose entre sus manos.

Mudanzas 10

17 de Abril de 2008: La caja oscura

“- Soy una mujer común y corriente. Nunca pretendí ser otra cosa”

Naomi Watts, The painted veil

(Mala traducción: Al otro lado del mundo)


Hoy, como hace mucho no lo hacía, fui a cine solo. Llegué a casa con una sonrisa entre los labios, con un tararear y con la cabeza centrada en los campos que los paisajes, aparentemente orientales, mostraban al espectador de la sala. La película se llama The painted veil - como cosa rara tiene una traducción de espanto: Al otro lado del mundo -, se trata de una pareja que va descubriendo el amor entre ellos, después de haberse casado: él con la esperanza de que ella lo amara algún día y ella con la esperanza de huir de los lazos familiares que empezaban a ahorcarla. Sé, la trama no es novedosa, pero la manera de contarla es grata, entretenida...

No voy a entrar en más detalles porque no quiero tirármeles la película y porque lo realmente importante no es qué me vi en el cine, sino que fui a él. Salí de mi oficina, caminé sobre la 7 que a esa hora, 5:30 p.m., se encuentra llena de carros en ambos carriles hacia el norte y atestada de transeúntes, sobretodo universitarios, que van en todas direcciones y con agitación.

Esa es una de mis sensaciones preferidas en esta Ciudad del Caos, caminar lentamente mientras los ciudadanos caminan presurosos por las aceras, unas más angostas que otras, pero todas llenas. Entre las 5 y las 7 de la tarde, los habitantes de esta ciudad parecen hormigas a las que les has pateado su nicho, alborotados van de un lado a otro, sin aparente rumbo, tropezando, encontrándose de frente con los otros, sin mirarse siquiera el rostro, la mayoría de ocasiones… dicen que es el mal de las grandes ciudades y aunque la experiencia de Buenos Aires me tumbó muchos mitos al respecto, no entraré a argumentar, ni a discutir aquello ahora…

Decía que caminé por la 7, bajé por la Calle 72 y arribé al Centro Granahorrar, donde existe una costumbre subterránea entre los hombres homosexuales: encontrarse en los baños y hacer de distintas formas “quicklies”; inevitable que mientras ingresas te topes con dos o tres que miran buscando aquello que no se les ha perdido y con ansias de encontrar un intercambio pasional en cualquiera de los pisos, en cualquiera de los orinales o cubículos con inodoro, ¡Que desastre!

Bueno, en Granahorrar fue que ingresé al cine. Me tomé un tinto antes, leí mi libro de Eco, me compré un cubo mediano de crispetas – o palomitas de maíz – sólo para mí e ingresé en la oscuridad de la sala, sabiendo que me aventuraba a un viaje de dos horas… cuanto lo disfruté. No experimentaba ese inundarme de historia hace mucho, ese introducirme en vida ajena a través de un lente, ese contemplar la imagen en un goce solitario y pleno de los colores, las formas y el sentido narrativo que puede tener. El lagrimear con una escena conmovedora, el percibir el crecimiento de los personajes en la historia, el reirme de las situaciones paradójicas, el recordar, con la película en sí y para ser más exactos con palabras de la protagonista: "es que los seres humanos somos complejos, nos equivocamos y cometemos errores"... la humanidad a través de la construcción de un universo simbólico encerradito en un rollo de 8 mm. El cine.

¡QUE VIVA EL CINE! - ya que Andrés sólo lo dijo de la música -.

Mudanzas 9

17 de abril de 2008: Palabras prestadas

Hoy, Algodón de azúcar, como su nombre lo indica “hombre dulce con el que permanezco en constante comunicación”, me escribió unas hermosas palabras que a continuación cito:

“Que sería del hombre sin alma, sin esa necesidad de nacer de nuevo cuando quiere expresarse, sin el deseo de que otros te lean, te escriban te interpreten cada vez que decides vaciar tu interior.....seríamos como pajarillo herido con deseos de alzar vuelo, como vela sin viento que la impulse, como corazón solitario en busca de un amigo.......gracias a Dios estas allí, haciendo que mi vuelo sea alto, que mi corazón se mueva cada vez que te recuerdo, que el impulso sobre las aguas de la vida sea un refrigerio.....”

Gracias a ti Algodón de azúcar, que sorpresivamente iluminas mis noches aciagas, que alegras con tu voz una tarde cualquiera en que el sol se oculta, que llenas de palabras mi mail justo el día en que mi ánimo lo requiere, que sostienes conmigo conversaciones donde me redescubro y te permito reflejarte, conversaciones que paso a paso, palabra a palabra, centímetro a centímetro, me permiten revelarte, conocerte mejor, hacer más íntima esta amistad profunda que a pesar de la distancia, no se menoscaba por el tiempo, ni por los afanes diarios. Gracias, mi algodón de azúcar.

30 de octubre de 2009

Mudanzas 8

16 de abril de 2008: ¿Cazando mariposas o no?

Me acerqué a la chica H. para hablar de mi salida del día de ayer con el emperador de Fianot. Ella comprensivamente, con su particular sonrisa, me escuchó hasta que terminé. Una vez finalizado mi relato, corto y sustancioso, con dosis de reflexión personales, la chica H. me dijo que se notaba que ya estaba en la onda de esperar las mariposas, arrugué el ceño y le pregunté a qué se refería:

- Ayer hablaba con mi chica y le dije que antes me dedicaba a cazar las mariposas. Ella se acomodó en su silla, se dispuso a escucharme y me dijo que le interesaba lo que tenía por decir, que eso sonaba a profundo y largo… –

La chica H. hizo una pausa en su discurso como cuando se organizan las palabras apropiadas, la imagino ayer frente a la mujer que está revelando en este momento, una oportunidad de redescubrir el amor y redescubrirse como una nueva mujer en ello, no sé a dónde la conduzca este nuevo camino y ella tampoco pero eso le atrae y se quiere internar, no me cabe la menor duda:

- Hace tiempo me dedicaba a cazar las mariposas en el campo, tras ellas con una red o con las manos, saltaba de un lado a otro tratando de cogerlas, sin conseguirlo o haciéndolo y dejándolas heridas en esa vulnerabilidad propia de ellas; realmente no disfrutaba, todo el tiempo preocupada por agarrarlas efectivamente, no lograba degustar el momento, más bien me agitaba y preocupaba… así era como me comportaba en el amor, cazando mariposas. Ahora me he relajado, he soltado, he dejado de buscar, me detuve en un punto y me quedé disfrutando lo que me rodeaba y la mariposa se acercó hasta posarse en mi y entonces con ella aquí – y estiró el dorso de su mano a modo de ejemplo – se puede contemplar sus colores, sentir su cosquilleo en la piel, admirar la belleza, sin agitación, sin afán, con tranquilidad.

Me quedé observándola… que hermosa metáfora… ¿cazando mariposas o esperando a que te encuentren y en medio de tu calma se posen gustosas en ti?

¡Gracias chica H.!

Mudanzas 7

15 de abril de 2008: De vuelta(s) por una U

El eremita preparó su mochila morada con los botones de Björk: introdujo su billetera, las llaves, algunas monedas sueltas y el libro del momento: El péndulo de Foucault. Abordó un bus a la Universidad Javeriana, mientras pensaba en que se encontraría con el emperador de Fianot, con el que había acordado una cita para ver una película en la Facultad de Artes - Ciclo Rosa de los martes -.

Se bajó del bus, descendió por unas escaleras al túnel que comunica una acera con la otra, encontrándose de a pocos con hombres y mujeres jóvenes con formas de vestir y expresiones particulares que lo iban sumergiendo de nuevo en el ambiente característico de la universidad, la academia. Cuanto extrañaba esa sensación de tiempo dilatado en el que se podía diversificar una conversación sin llevarla a ningún lado, sin ser responsable de cada palabra, del tiempo invertido en cada frase. Se construye el tiempo y el espacio en una dimensión alterna, diferente al ritmo vertiginoso de la ciudad, al exacto de la organización, al demandante de la institución, diferente a todos los demás con los que se ha encontrado en el camino de su crecimiento.

Ese túnel fue como ir hacia atrás en el tiempo y desear de nuevo esa vivencia, ese estar ahí dispuesto a estudiar, a compartir con los compañeros una cerveza, una película, una tirada de Tarot, una torta de hierba, pequeñas y sencillas maravillas.

El eremita salió en la acera oriental y se dirigió a las escaleras de ladrillo en las que estudiantes de diferentes aspectos conversaban o esperaban a su vez otras personas. El Emperador de Fianot no había llegado aún y el Eremita no sabía cuanto tiempo más tardaría. Sin embargo se dejó llevar por el ruido del río de la gente, por las risas, la agitación propia de las 4:30 en una universidad. Se inundó de alma mater y con cada hoyo de su cuerpo taponado de nostalgia y deseo de estudiar de nuevo, vio como caía la tarde, como se iba descolgando, haciendo énfasis nuevamente en que el tiempo no se detiene y mucho menos el sol se levanta a la inversa sobre el horizonte en dirección al oriente.

Mudanzas 6

14 de abril de 2008: En la esquina desconocida...

Viene entre la bruma de la memoria este verso:

“I know by now that you'll arrive
by the time I stop waiting”

Björk, I miss you, Post.

(http://www.azlyrics.com/lyrics/bjork/imissyou.html)

Hablaba con el hombre del perro por teléfono, hace días no lo hacía. Cumplió años y mi mente traviesa y un tanto desordenada de estos días pasó por alto la fecha. Él mismo me avisó al respecto, dos días después de su feliz día me mandó un mensaje al celular “Amigo esperé hasta los últimos segundos del día de mi nuevo año pero creo que no siempre estarás. Además creo que se te olvidó por muchas razones pero y todo así, te quiero, M”. Me sentí profundamente avergonzado, no me había sucedido algo así en muchos años y justo con él me vino a pasar, con él que hacía poco me había dado una diatriba de mi “nueva vida” y lo mucho que había cambiado, justo con el menos indicado cometía el error del olvido – ni tan casual ha de ser -.

Bueno decía que hablaba con él:

- He estado triste.

- Ay, amigo.

- Sip, hace casi tres años no tenía que decir adiós.

- Pero vas a estar bien.

- Lo sé. Es sólo que redescubre uno lo rico que se siente ser bien tratado por alguien que te quiere. Ser querido y querer.

Recuerdo a mi jefa hablando de Lucía y sus últimos aconteceres afectivos:

- Tan rico que es estar en esos primeros momentos del amor. ¿No es cierto?

- Aja – le digo. Y ella sin comprender continúa.

- Cuando uno se está conociendo y espera ansiosa una llamada, un mensaje, la próxima cita. Conocerse de a poquitos pero sabiendo que hay algo entre las dos personas. – con un tanto de humor le digo.

- Si, claro, apenas el tema para mí, D. Estoy en un momento muy apropiado para hablar de ello.

- Ay, Andrés, pero piénsalo bien, estas experiencias te preparan para recibir mucho mejor al hombre que si va a estar a tu lado por mucho tiempo.

- Pues fuera de pensarlo como un consuelo, tienes razón. Va uno madurando, creciendo y paradójicamente estoy más abierto de brazos que nunca para identificar el amor, recibirlo y ofrecerlo. Ya veremos.

Y mientras miramos a lado y lado de la séptima para cruzarla, o hablo por teléfono con el hombre del perro que se encuentra en la Ciudad Voluptuosa, en algún lugar de esta Ciudad del Caos, un hombre me imagina, me dibuja en el día y retoca en las noches, deseando igual que yo, el cruce de nuestras miradas en alguna esquina anónima. ¿Dónde estará (s)? ¿Cuándo estará (s)?

Mudanzas 5

13 de abril de 2008: Reunión de solteros

De pronto una llamada común resulta ser una invitación a un nuevo mundo: el cumpleaños de un ex de un amigo. Y te empiezas a preguntar cómo será el ambiente que le rodea. El hombre en cuestión, ex-pareja de Santiago, ha constituido su hogar al lado de otro hombre que lleva su mismo nombre: A. Es curioso que un par de tocayos resulten ser pareja. La reunión, que se tornó después en pachanga, tenía el elemento crucial en los cumpleaños, la sorpresa. Le habían dicho a A el cumpleañero que habían robado su apartamento y llegó con cara de angustia. Al abrir la puerta de su casa, nos encontró a todos ahí, diciendo Feliz Cumpleaños.... se vio gratamento sorprendido.

Una vez empezaron las presentaciones formales empezaron las descripciones, nuevamente los temas puestos en el tapete: nombre, cómo conoció al del cumpleaños, edad, estudios y la pregunta crucial: soltero o ennoviado. ¡Que vaina con ese tema! Se hace evidente la soledad. Y de 10 hombres, cual estadistica, éramos seis solteros, dos mal ennoviados, uno recien ennoviado - período honey moon - y el anfitrion, con un amor de idilio, donde todos pareciamos desearlo... que envidia!!!!

La soledad... ¿mal, bien, estado o valor contemporáneo?

Mudanzas 4

11 de abril de 2008: Palabras prestadas

Estas palabras me las hizo llegar a mi email, un gran amigo para el cual usaré el seudónimo de Miguel Angel - él y otros es posible que sepan a quién me refiero -. Sus palabras me parecieron sumamente bellas así que las transcribo tal cual... gracias Miguel Angel, te quiero mucho.

" Cómo esperar que en el silencio se encuentren las palabras sin significado. Cómo saber que dentro del viaje, no existe tiempo, y que éste es más infinito que el pensamiento. Cómo entregar sin dar, y en ese dar sólo sentir que se recibe. Cómo llegar a la conciencia, solo con la decisión de cruzar la calle, en un paso, y saber que el presente, sin sueños, ni ilusiones, ni egos, existe; Y que es el camino al mejor de los viajes, al mas retirado de todos, al mas riesgoso, pero al mejor recompensado, al interior infinito de mí mismo, de quien realmente soy, sin máscaras, en donde tal vez dejo de ser para solo sentir."

Mudanzas 3

10 de abril de 2008: ¿En dónde voy?

Me encontraba sentado en una oficina de una empresa importante de turismo a nivel nacional, e incluso latinoamericano – bueno, eso dice la misma mujer que me está atendiendo -, cuando todo se hizo evidente. He llegado a un sitio, posición y rol insospechado para mí hace unos cuantos años.

En la época universitaria, en medio de la cinemateca, la locura de las pintas desbaratadas – que aún adoro-, los amores difíciles, como los llamaría Calvino, las trasnochadas estudiando, los trabajos de la u con los compañeros, el desempeño naciente en el campo clínico, sobretodo con niños, incluso en el tratar de entender en alguna medida el autismo, en medio de todo ello, enuncié que el mundo organizacional hedía, que nunca –léase bien, “nunca”- ingresaría en ese universo tan ajeno, lleno de competitividad y de valores que rechazaba en pleno, por mi grata rebeldía, que en el espíritu conservo.

La enunciación quedó suspendida, después vino la revolución, la partida de Cali, el Huracán en Miami, el retorno a la patria, la asentada en Bogotá, el trabajo en el ICBF y trás, de un momento a otro, me vi ingresando en el mundo organizacional como una pequeña oportunidad de aprender algo nuevo, un nivel de formación, de preparación, para “ser” un futuro administrador de un lugar aun desconocido para mi. Sin embargo no esperé esta carrera vertiginosa por el aprendizaje, esta construcción – a propósito de los últimos temas de este blog – de una estructura, de una forma de mirar, que en principio no concebí y con la que ahora negocio. Me he embebido de empresa, de compañía, de organización, de negocio, sin embargo quien soy insiste, el eremita alega, con fuerza, con ahínco, con férrea voluntad. Y ahora tengo a los dos en mesa de trabajo, de negociación, de acuerdo casi humanitario… si no lo consiguen me volveré loco.

Bueno, decía que me encontraba en esa oficina, de ventanales inmensos, sin buena vista, pero ventanales inmensos, de mucha luz. Nos atendía, me encontraba con mi jefe por eso me refiero a “nos”, una mujer de alta jerarquía, Vicepresidencia Comercial, con un rostro austero, con trato difícil, sin la más mínima contemplación (“Por lo menos, yo soy exigente con mis proveedores pero no así de dura”, me diría después mi jefe, quien es bastante fuerte cuando se le ofrece un servicio). Y frente a esa mujer, decía, tuve la certeza, el momento de lucidez, el click, “Juepucha, ¿dónde estoy? ¿Quién es ella? ¿Qué hago aquí? ¿En qué momento llegué hasta acá?”.

El que bien me conoce, sabrá que estas preguntas no son de un ego orgulloso e implacable, sino de un humanista inquieto y curioso, que ha descubierto posibilidades de sí mismo en un escenario que nunca sospechó aprehender. Pero ahí estaba, hablando de cosas que hace un año desconocía y quería con toda voluntad ignorar; ahí estaba con mi historia de amor que en algún momento fue bastante viciosa; ahí estaba el mismo que antes no contaba con organización, ciertas dosis de responsabilidad, ni deseo de pertenecer a todo ello; ahí estaba con mi inquietud identitaria, después de otros tantos procesos de constitución de mí mismo; ahí estaba con la nostalgia de tardes desaprovechadas con mis amigos de Cali hablando de cosas que no aportaban más que al deseo; ahí estaba con la certeza de un nuevo círculo de relaciones que antes no hubiera considerado; ahí estaba con todo el que fui, el que soy, ese al que tanto quiero y respeto.

Ahí estaba, ahí estoy, pero lo bueno, es que después de lo que he vivido, tengo la certeza de que ahí está quien soy, aunque eso no sea lo único que soy…

P.D: Dejo mis puntos suspensivos con deliberación porque esto está plenamente y conscientemente inacabado, es tema para mi por estos días.

Mudanzas 2

9 de Abril de 2008: Un transeunte mas

Tan sólo se trata de un transeúnte más. El eremita, cargado de pensamiento, tratando de descifrar sobre qué escribir, camina desde su casa a su oficina, desde su oficina a su casa. La lluvia suave de la Ciudad del Caos moja sus cabellos, empapa su rostro, nada irremediable, es tan sólo unas gotas de agua esporádicas que se dejan caer del cielo cargado, gris, nublado. Siente que como ese techo improvisado de la cúpula celeste – nombrada así por tantos -, se condensa la tristeza de estos días al interior de su pecho y quisiera que se dejaran caer las gotas por los ojos copiosamente, o aunque fuera como esta llovizna, pero el bloqueo permanece. Sabemos que esta tristeza árida en algún momento invocará la danza de las lluvias o algún ritual pagano que provoque el devenir de las lágrimas ausentes por tanto tiempo, por ahora espera.

Se formuló una pregunta a sí mismo: ¿Por qué a veces nos aferramos tan disimuladamente a una débil esperanza y sobre ella levantamos los castillos vulnerables a un tropiezo, ventisca o temblor? ¿Por qué se insiste? La respuesta no aparece, creo que es simplemente un ejercicio. Sin embargo aparece una nueva inquietud en relación con buscar metáforas de edificaciones débiles que pueden venirse abajo en cualquier momento (véase el derrumbe en este mismo blog) y empieza a revelarse un tema en el “levantar, construir, edificar” y el caerse posterior. La pregunta: ¿Acaso es inevitable en temas del amor ese grado de vulnerabilidad de las relaciones que se construyen o es posible levantar unos pilares sólidos sobre los cuales darle sostén a lo venidero? Y si es así, ¿cuáles serían esas columnas?

Por ahora me dejo divagar y uno mismo, el otro que también me habita, le hace muecas a El eremita cada que quiere tocar el tema de la soledad y el amor. Pero es el mayor tema en común entre ellos por estos días. Igual y tan sólo se trata de un transeúnte más.